“El corazón de las tinieblas” es un viaje dual, a lo más
profundo de la selva africana a la vez que a lo
más íntimo y primitivo del
alma
humana. Curiosamente esta travesía a través del río Congo convierte a
quién debiera ser esperanza de “iluminación y civilización” en fracasada
tentativa colonizadora. Esta es una cuestión que quizás muchos quieran ver
agrandada pero también se ha dicho que el objetivo de Conrad no era el
denunciar los abusos de la pérfida colonización africana, sino la propia
iniquidad del hombre, siempre latente, capaz de devorarnos en cuanto olvidamos
quienes somos y nos desprendemos del cordón umbilical que nos vincula con la
sociedad moderna. Tal vez así lo experimento él mismo, o al menos debió de ser
testigo de ello durante sus viajes como marinero. De la catarsis que supuso
sobrevivir a esta travesía Conrad sufriría el desencuentro con la tibia y
cómoda sociedad occidental, a la que encuentra insulsa y alejada de sus
orígenes, tanto que incluso da la impresión que la llega a despreciar a través
de Marlon, el personaje que realiza la narración.
Sin embargo lo que trasmite el libro con mayor rotundidad, es
la fragilidad de la integridad humana, del cual descubrimos que Kurtz,
auténtico protagonista de la obra, era su mejor emblema pero también su mayor
fiasco. Esto se revela más nítidamente en la conversación final de Marlow con
la novia del malparado protagonista, en la que ella refiere sus recuerdos de Kutz
como ejemplo de honestidad e integridad, y ante los cuales Marlow oculta la trastornada
personalidad de su amado, fallecido presa de la locura.
Comentario:
Pero el relato se hace corto. Esa degeneración moral de la
que se habla queda brevemente descrita, y los horrores cometidos que
ensombrecidamente pesan sobre Kurtz nos parecerán breves trazos que apenas
hacen un esbozo, cuando quizás habría sido necesaria una recreación del mal que
lo ha pervertido más abundante y explícita. Ese retorno hacia lo primitivo y
salvaje, potencial pero oculto, se hace demasiado vaga y difusa en comparación con
otras obras que han abordado temáticas similares. El mérito de Conrad es, sin
embargo, su habilidad literaria para abrir en su momento nuevos caminos.