“El
pintor de batallas”. Arturo Pérez Reverte. Editorial Aguilar – Altea – Taurus - Alfaguara, Buenos Aires, 2006.
El autor de este libro es miembro de la Real Academia Española y ha sido durante larguísimos años corresponsal de guerra. No es arriesgado suponer que muchas de las experiencias por él vividas en tan terribles circunstancias le hayan inspirado estas páginas.
Sólo tres personajes – uno de ellos muerto diez años atrás del momento de la acción y que permanentemente resurge en la memoria del protagonista – interactúan en este escenario junto al mar, en la antigua torre defensiva que el personaje central ha adquirido. Aquí el ex
fotógrafo de
guerra vive aislado, enteramente dedicado a plasmar en el muro que conforma el espacio cilíndrico de la torre, una escena de guerra intemporal que envuelve al espectador alredor de sus 360º, a la manera de los
panoramas que los pintores de batallas realizaban durante el siglo XIX.. A través esas
imágenes el ahora pintor irá haciendo visibles sus meditaciones y sus recuerdos.
A partir de este escenario el lector arrobado será conducido por las páginas de este relato hasta el insospechado final.
Toda la problemática de nuestro tiempo, la sinrazón de la guerra, la caída de los valores fundamentales como la vida, el
amor y aún los interrogantes más sutiles sobre el
arte y la ciencia van teniendo lugar entre las meditaciones de Faulques y un tercer personaje que hace irrupción en la historia de manera sorpresiva.
La aparición de este tercer personaje, casi un fantasma del pasado que como él mismo anuncia viene a matarlo, constituye el nudo de la narración que nos mantendrá pendientes del desarrollo narrativo hasta el último párrafo.
Esta novela ha de marcar sin duda un hito en la larga trayectoria narrativa de Arturo Pérez Reverte, por su intenso sentido humanista y su implacable búsqueda de comprensión de este mundo caótico en el que estamos inmersos.
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