Virginia Woolf propone un género literario que abre vias de contemplación hasta ahora sin explorar. Las olas se compone de
largos monologos vivos, descriptivos y precisos. Los
personajes hablan de sus humores pasados, sus impresiones presentes y sus deseos para el futuro. Hablan unos sobre otros, se quieren y muchas veces se miran. Cada personaje se apropia de un pensamiento o de una visión que desarrolla y llena de detalles. Es una reflexión sobre la vida y su final por fin se desvela y el lector no puede quedar insensible. una angustia, una atmósfera rara se desprenden de esas páginas sin jamás desvelarlo todo. A los personajes les gustan los ideales, quieren ser, ver sentirlo todo. son sensibles y no parecen satisfechos con sus propias situaciones. Hace falta acostumbrarse a tal
estilo de narración más fastidiioso, sobre todo cuando uno lee novelas en las que la acción es muy presente. Ese estilo tiene la ventaja de ser mas directamente palpable : sea a uno le gusta, sea lo aborrece pero merece intentar la lectura. Casi seguro que no resulta fácil crear ese estilo y mantenerlo por toda la obra.