Salazar, editor jubilado, hombre de éxito profesional y vida confortable, conoce al joven y atractivo Ramón en un parque.
Inician así una relación que enfrentará dos formas diferentes de sentir la homosexualidad; por un lado, la conciencia atormentada de Salazar, el cual pasó por el seminario y ha intentado negarse a sí mismo toda la vida; y por otro, un fresco y desinhibido Ramón, joven de no demasiada cultura y fácilmente influenciable. Y mientras esa relación avanza a trompicones, herida por el desprecio y la vanidad de Salazar, entran en escena dos hombres más: Paco, de la edad de Salazar, con el que compartió días en el seminario y que aún cree en la posibilidad de una pareja; y Juanjo, ex amante de Ramón, vértice del triángulo que ambos acaban formando con Salazar, que ha dejado tras de sí a una mujer y un vida gris de entrenador con las que se sentía atrapado. Pombo nos muestra a través de estos cuatro personajes, cuatro formas de vivir la homosexualidad; y lo hace con una trama en la que no faltan los suicidios y los chantajes, la
dominación y el deseo, la
depravación y la amistad, el asesinato. El libro, lleno de buenos diálogos, da cuenta a la perfección de lo que significó para algunos vivir la homosexualidad en la época de Franco y lo contrapone a la época actual, en la que ya no es preciso esconderse y se ha dejado de hablar de pecado. Pombo analiza las emociones, el cuerpo y alma de los personajes; dibuja cada uno de ellos en base a su temperamento, a la educación recibida y a la generación que lo marcó; dota al libro de una trascendencia sociológica, desde la sinceridad; y provoca la reflexión sobre las relaciones gays ahora que en España los homosexuales pueden casarse.