"Historia del rey transparente". Rosa Montero. Editorial Aguilar, Taurus, Altea, Alfaguara, Buenos Aires, 2005.
Este libro nació de la profunda inclinación de su autora hacia el mundo dinámico y convulsionado que se presentaba en el territorio europeo entre los siglos XII y XIII.
Rosa Montero, la prestigiosa escritora y periodista española, fue descubriendo en esa época a través de sus múltiples lecturas, las raíces del posterior Renacimiento, y, en definitiva, de la Modernidad: la dinámica de la
sociedad burguesa y su creciente individualismo, el resurgimiento de la vida urbana con sus aspiraciones por las libertades comunales, la difusión de los conocimientos- antes ocultos en los monasterios- entre algunos sectores privilegiados de la población, etc. Todo esto aparece, según la visión de esta sensible escritora, como un atisbo lejano de numerosas situaciones que percibimos, o que nos aflijen, en nuestra actualidad.
La participación de la mujer, que luego pareciera extinguirse, fue llamativa por aquellos siglos. En el libro no dejan de mencionarse los casos de algunas célebres protagonistas, como Eloísa, la enamorada de Abelardo, o Leonor de Aquitania ( 1122-1204). Ésta, reina de Francia y más tarde de Inglaterra a raíz de sucesivos matrimonios: primero con Luis VII "el joven" de Francia, y más tarde con Enrique II de Inglaterra, fue la madre de Ricardo Corazón de León. Las Cortes de Amor que distinguieran los modos de vida y de relaciones sociales de una buena parte de la Edad Media, tuvieron en Leonor a una de sus más entusiastas inspiradoras, y son descriptas en el libro de una manera vívida.
Rosa Montero ha pretendido, y lo ha logrado, reflejar en esta novela más el
espíritu de la época que la precisión cronológica de los acontecimientos históricos. Por eso no deben escandalizar a los ortodoxos aficionados a la historia algunas licencias poéticas o
"ucronías" - como ella las llama - al hacer interactuar en un mismo momento a personajes que no fueron exactamente contemporáneos, pero que contribuyen al propósito narrativo, tiñendo con matices más intensos la pintura de esta magnífico fresco de la época caballeresca.
En relación a estas licencias, la misma autora ha afirmado al final del libro que ésta es más un relato
fantástico que una novela histórica. Sin embargo, frente a aquellas contradicciones o irregularidades cronológicas, nos encontramos con una prolija precisión en ciertos datos como por ejemplo la descripción del vestido y las armaduras de la época, las técnicas de la
guerra y la defensa, o las innovaciones tecnológicas no siempre suficientemente apreciadas en la
agricultura que desarrolló el hombre medieval. Todo esto contribuye a construir una escena muy vívida del ambiente de aquel período.
Las aventuras de Leola, la figura central del relato, comienzan cuando, al inicio de una guerra debe enfrentarse a la dura realidad de un momento en el que sólo algunas mujeres tenían posibilidades de actuar e influir en la sociedad. Los enfrentamientos entre señores feudales son un tema recurrente en el relato, y esas guerras de carácter interminable son descriptas por momentos con detalles de un realismo escalofriante. Leola pierde a su padre, su hermano y su novio que son requeridos por las fuerzas feudales y queda absolutamente sola en un territorio devastado e inhóspito. Frente a la adversidad esa joven campesina se apoderará de la armadura de un caballero abatido y emprenderá la búsqueda de su amado. Así se inicia su largo camino. El tema de la búsqueda es un recurso frecuente en los relatos de caballería, y en este caso se incluye también la ilusión de una meta legendaria, el reino de Avalón.
Muchos de los personajes que la acompañarán son arquetipos medievales: Níneve, su amiga que hará las veces de escudero, es una supuesta bruja discípula del Mago Merlín a quien decía haber conocido; la bellísima Druhoda es la noble y cruel dama que se enfrenta a las aspiraciones de libertad de los burgueses; Gastón es el filósofo y alquimista que provocará en Leola las más amargas desilusiones. También los escenarios en que se va desenvolviendo la narración son pintados con precisión realista: los bosques llenos de peligros, los castillos tenebrosos y las nacientes ciudades con sus fiestas y torneos.
La trama se va entretejiendo a lo largo de la vida de Leola, la protagonista, y a través de ella una y otra vez surge la
historia del rey transparente de los labios de algún personaje que intenta iniciar su narración. Pero también, una y otra vez, es interrumpida bruscamente con alguna catástrofe. Pero esto no hace más que acicatear nuestra curiosidad que no será satisfecha sino al final...
Esta historia cuyo manuscrito fue localizado en realidad en la Biblioteca Joanina de la Universidad de Coimbra, en Portugal, constituye una especie de parábola en la que se podría sintetizar el mensaje del libro, como una interpretación del comportamiento humano válida para cualquier época y no sólo para la baja Edad Media. Precisamente esas permanentes relaciones que se nos plantean con nuestra contemporaneidad permiten que podamos identficarnos con algunos de los personajes y sus situaciones. Esta es una de las razones por las que su lectura resulta particularmente atrapante.
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