En esta obra el
autor trata sobre los amores turbulentos de un adolescente quien vive en un ambiente en el cual las situaciones se presentan dispuestas para que esos joven llamado Martín del Castillo y una dama de nombre Alejandra Vidal Olmos, tan solo un año mayor que él; pero de mayor experiencia y madurez. El joven cuenta a un personaje llamado Bruno los hechos, cierto tiempo después de la muerte de Alejandra. Se narran varios encuentros de los enamorados en donde se pone en juego la enigmática personalidad de Alejandra, un ser misterioso que parece dominada por extraña pasión. En los personajes se resalta que Alejandra era una persona muy misteriosa y que se desenvolvió en una pasión hacia Martín, por otra parte Martín le contó la historia a Bruno, quien hizo que este recordara su pasado, el Remoto Bruno que a veces vislumbraba a través de un territorio neblinoso. El ambiente se desarrolla en una plaza donde se sienta Martín en un banco observando detenidamente la
estatua de Ceres. A Martín le encantaban las estatuas porque él le temía a los seres humanos y las estatuas le daban tranquilidad. Pedro luego escuchó un crujido sospechoso que se escuchó en la
oscuridad de la noche, debido a su baja autoestima y la sensación de sentirse observado agravó; como siempre sus vergüenzas: se veía feo, desproporcionado, torpe, hasta su edad de 17 años le parecían grotescos. Hizo un esfuerzo para mantener los ojos sobre la estatua, pero en realidad no la veía mas, sus ojos estaban vueltos hacia dentro. Su amigo le
dijo yo creo que las mujeres te consideran atractivo. Martín trataba de mantener la mirada en la estatua, dijo que en aquel momento sintió
miedo y fascinación, miedo de darse vuelta y un fascinante deseo de hacerlo. Estaba desesperado por
voltear su
cabeza pero a la vez tenía miedo, y entonces aquella fuerza inconsciente pero irresistible le obligó a voltear su cabeza. Apenas la miró, apartó la mirada volviendo a colocarla otra vez en la estatua. Pero no se podía concentrar en la estatua, seguía manteniendo la imagen de la desconocida, se fijó en la mancha azul de su pollera, el negro de su pelo lacio y largo y la palidez de su cara. En ese momento se dio de cuenta de que había pasado un hecho que cambiaría el curso de su vida. Martín no podía precisar cuanto tiempo había transcurrido, pero después de un lapso que le pareció largísimo sintió que la muchacha se levantaba y se iba, y entonces mientras se alejaba la observó: era alta, llevaba un libro en la mano izquierda y caminaba con una energía nerviosa, luego Martín empezó a caminar en la misma dirección, pero de pronto al tener conciencia de lo que estaba haciendo y al imaginar que ella podría voltear la cabeza y mirar hacia atrás y verlo detrás de ella siguiéndola, se detuvo con miedo, pronto desapareció de su vista. Volvió lentamente al banco y se sentó, pero le dijo que no era la misma persona de antes y nunca lo volvería a hacer. El autor Ernesto Sábato presenta las obras de esta manera debido a que su vida no fue muy feliz ya que se vio asediado por alucinaciones nocturnas, el miedo a la oscuridad y aislamiento, debido a esto sus novelas se presentan por lo general en la oscuridad. Obviamente y conociendo la obra y trayectoria de este autor es fácil observar que de nuevo nos plasma el existencialismo característico de su puño y letra, así es Ernesto, puesto que igualmente lo refleja en el Túnel
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