A través de esta novela, George Turner nos presenta un análisis del futuro cercano: el colapso de la civilización capitalista
haciendo coincidir en el tiempo del derrumbe del sistema monetarista, la reorganización social y un abrupto cambio climático.
Andra Andrasson, actor de teatro de Sidney, desea escribir una obra teatral sobre la Cultura de Invernadero. Por lo tanto, viaja a Australia a visitar la Ciudad Vieja, en Melbourne; sumergida mil años antes, cuando había alcanzado su índice máximo de población y desesperación, debido al Largo Invierno. Allí se entrevista con la historiadora Lenna Wilson, quien le entrega una novela: un relato verídico sobre el estado en equilibrio bajo la dicotomía supra/infla, titulada “El Mar y el Verano”.
Pero, ¿qué es Supra y qué es Infra?”. Turner, concibe a la
sociedad desde dos perspectivas: los supra nacían con la noción de que ellos tendrían una vida segura frente al destino: vivienda, empleo, educación, aerodeslizadores o vehículos modernos y
dinero, mientras que los infra vivían de la beneficencia del Estado. Nueve de cada diez habitantes de Australia eran infra, y muchos otros países estaban en peor situación.
La interacción entre supra e infras inicia cuando la familia Conway pierde su estatu quo y tiene que ir a vivir a la Periferia, un barrio deprimente protegido por Billy Kovacs, el líder de la Red de Protección, que los defenderá de los demás infra a cambio de una cuota de dinero semanal.
Es así, como Turner a través de relatos en primera persona, empieza a introducirnos en una sociedad donde el “mágico progreso” elimina el elemento humano para reemplazarlo por ordenadores, el Estado le quita el dinero a sus dueños con el pretexto de impuestos, aranceles, tasas y contribuciones, y el comercio es una red de fraudes, de pactos secretos y de francos engaños.
Entre los años 2044 – 2050 en respuesta a pavorosas mutaciones en la estructura económica mundial, el Estado congeló las cuentas bancarias, esto apenas afectó a los infra que vivían de cupones y vales, pero los periféricos, que no habían caído del todo en la condición infra se precipitaron en ella, y no pocos supra se suicidaron, enfrentados a la extinción social. El sistema monetario se hundió en el mundo entero: el capitalismo del sector privado murió porque había llegado a sus límites.
Las Torres del Olvido tiene una dinámica que rápidamente capta la atención del lector, por lo tanto, sólo puedo recomendar su lectura. Además, al final el autor nos ofrece un postscriptum en el que puntualiza los problemas actuales: población, alimentos, empleo, finanzas, futura guerra nuclear y el efecto invernadero, con el único propósito de llevarnos a reflexionar sobre la decadencia de nuestra sociedad. Valdría la pena retomar la advertencia de Macfarlane Burnett: “debemos planificar a cinco años vista y a veinte años y a cien años”.