La cabeza nivea y desgreñada de
Gertrudis se mecia en persistente negativa ante el juez que con severidad cuestionaba su
conciencia, como si el supiera de su vida, solo habia que mirar su uñas pulidas y su bigotillo bien peinado amen de su cabello nitidamente arreglado al estilo Gardel, no el no podia saber de su razones. Solo aquel que conoce la miseria sabe lo que un estomago vacio es capaz de hacer. Parada en medio de la sala muy cerca del estrado la exagerada flacura de
Gertrudis y sus ropas harapientas se exibian ante un publico ignorante de los hechos pero ansiososy deseoso de la justicia que el hombre sabe hacer, la aparente, la simplista sin ahondar a la raiz e incapaz de remediar el mal. Si, si lo habia matado y realmente no se arrepentia del acto, porque el puerco no solo oso tomar sus chatarras,
despues de pasar la noche oliendo sus miserias entre un monton de periodicos viejos y cartones mal olientes y en los que ambos se calentaron mutuamente y ejecuntando un acto de raquitico sexo, sino que lo que fue mas grave tomo el emparedado rancio y arrugado que ella habia rescatado de la basura de un restaurante de tercera que algun cliente insatisfecho habia tirado y guardado con esmero con la noble intencion de compartirlo con el maldito relambido. Despues de la sentencia gertrudis salio de la sala custodiada por dos uniformados rumbo a la carcel, levanto su rostro y salio altiva y sonrriente ante la sorpresa de todos los presentes, que sabian esa caterva de atorrante lo que un estomago vacio era capaz de hacer.