La autora mejicana no pretende escribir una novela perfecta, lo que podría tacharle de presuntuosa. No. Su novela cuenta la redacción de la novela perfecta, tipo ciencia ficción freudiana. En efecto, el protagonista escritor vago y sin inspiración desde su primer libro que fue best seller, casado con una abogada, se topa con un mecenas millonario que fabricó una máquina que nada más que pensar, escribe la novela. De ahí, Carmen Boullosa juega entra ficción y realidad con las sensaciones y las palabras. De alto vuelo literario es esta novela con juegos de palabra, de lengua. De alto vuelo cultural también ya que se chocan y entrechocan la cultura norte americana (pasa la escena en Nueva York) y la cultura mejicana (el escritor perdido es de Méjico) cuando no es una mera descripción de la vida de inmigrante o de la sociedad mejicana con referencias a culturas prehispánicas. Es una novela corta que se lee con cierto deleite… una novela perfecta.