Alrededor del círculo.- (segunda parte)
Uno de los requisitos principales de la venta era dejar cierta ambigüedad en los espectadores, que éstos creyeran que se les iba a devolver el dinero si el producto no les satisfacía, puesto que se trataba únicamente de una propaganda. Muchos de los propagandistas no promocionaban productos medicinales, sino aquellos que despertaban la creatividad de la gente; pero en algunas ocasiones recetaban pomadas cuya prescripción estaba equivocada, entonces tenían que huir puesto que eran perseguidos por los municipales. Con el transcurrir del tiempo los propagandistas tienen que retirarse del oficio puesto que son desplazados por los cantantes, quienes no tienen la facilidad de palabra que aquellos y son considerados por la gente como simples pedigueños. La comadre Julia fallece y el compadre Almanche se dedica a una vida disipada hasta que se vuelve a casar e intenta nuevamente hacer el número, pero le es imposible. El protagonista intenta recuperar su mundo a través de la música -los boleros- pero se da cuenta que todo ha cambiado – ahora se escucha música en inglés-, incluso el cine solo exhibe películas pornográficas. Al final del relato el protagonista imagina otra vez estar dentro del círculo de tiza promocionando sus productos frente a su auditorio.