Para alguien como yo, que gusta de las artes marciales, este libro resultó muy informativo, ayudándome a conocer más de este
estilo en particular.
Su
autor es un joven maestro argentino
con una larga trayectoria en estas disciplinas.
Inicia con una clara exposición de los orígenes de este estilo. Aborda las leyendas que envuelven su nacimiento, así también como los datos históricos reales que intervienen en su génesis y desarrollo.
Nos informa también sobre curiosidades relacionadas con el nombre
del arte, y los por qué de sus variantes. Conocemos los distintos enfoques que se le pueden dar a su práctica. Ya que el
wing chun no solamente es un estilo de kung fu, si no más bien se ha transformado en un
sistema de desarrollo personal. Es una ciencia de aplicación en distintos niveles del individuo, siempre guiado por aspectos prácticos y concretos. Vemos aquí la importancia de un buen maestro como formador de personas, no tanto ya como líder incuestionable.
Desglosa los principios que componen este arte marcial y la razón de ser de los mismos, y cómo su teoría de base se puede aplicar en un ámbito que vá más allá del simple aprendizaje de una técnica de defensa personal.
Hay un capítulo dedicado a la historia de formación del autor, donde relata el proceso que lo llevo a
aprender este estilo, y cómo luego explora más allá de las posibilidades del mismo para sistematizar su propia escuela.
Vemos los componentes estructurales del sistema, es decir los pasos que son necesarios para aprender, comprender y asimilar el arte, hasta llegar al punto de autoliberación. Ilustra alguna de sus técnicas.
El libro está bien ilustrado con fotografías y algunos dibujos. Concluye con el relato de algunas observaciones personales de practicantes, desde su experiencia.
Me gustó.
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