En efecto, el I Ching nos representa un manual para recorrer
nuestro
camino en la vida basado en los cambios que sucesivamente
experimentamos. ES, en mayúscula, un método de autoindagación y, a
través de él sirviéndonos de él, podemos conocer mejor nuestro devenir.
El I Ching no ha sido nunca ni será un método de adivinación. Como
oráculo que es (y esta palabra puede inducir a malos entendidos) nos
muestra un
camino, el nuestro, y establece que en cada uno de nosotros
se halla el poder de entender ese camino (que nos explicita) u
obviarlo. Este libro concretamente es una apuesta muy didáctica de su
autor para que la comprensión de la inmensa sabiduría del I Ching esté
al alcance de todos. En él Osvaldo Loisi nos acerca al significado de
las líneas de los hexagramas con un lenguaje occidental en el que las
expresiones metafóricas chinas han sido sustituidas y adaptadas (muy
fielmente todo cabe decirlo) de una manera muy comprensible. "vivir es
una faena como tantas otras, pero resulta ser la más difícil de todas
porque no tenemos a nuestro alcance ningún 'folleto de instrucciones'
"(op.cit. p.10). De ahí que el I Ching se atreve a decirnos que todo
problema que podamos tener, del tipo que fuere, somos nosotros mismos
en busca de un equilibrio. Y nos ayuda a encontrarlo. Porque el I Ching
nos habla siempre de cosas singulares y nunca de ideas genéricas. Habla
de nuestras
experiencias antes que de las ideas. Nos proporciona un
método para visualizar estas experiencias, para hacerlas conscientes;
de ahí que sea un "Libro que Habla". Nos referiamos antes al término
oráculo y aquí queremos remarcar 2 características que lo distinguen de
la mayoría de los oráculos: 1. carece de toda connotación religiosa y
2. no es solamente un método adivinatorio ("mancia") sino que, además,
es un instrumento de orientación frente a la realidad y de iluminación
interior.
Mucho más se puede seguir escribiendo pero profundizaremos, para los que interese, en futuros comentarios.