El Hombre primitivo era más intuitivo que el Hombre actual. Podía percibir fuerzas elementales sutiles de la Naturaleza debido
a que su lenguaje se encontraba en sus inicios. A medida que su intelecto se fue desarrollando, mejor dicho descubriendo, también evolucionó su lenguaje y comenzó a encontrar explicaciones racionales a fenómenos antes incomprendidos. Así se fue alcanzando ideas o conceptos cada vez más abstractos, es decir, ideas universales por sobre los fenómenos.
Pero de esta forma se fue
encadenando al intelecto y a la razón . El pensamiento dejó su poder intuitivo y comenzó a “pensar con palabras” . Este parloteo interno se confundió con el acto de pensar. El lenguaje es el medio de comunicación entre los seres humanos pero no es la base del pensamiento. Cuando esto se confunde, nos limita el pensamiento al significado de las palabras y
nos ciega el potencial de percibir aquello que es inaccesible a la razón.
La razón es vital para nosotros en la vida cotidiana, pero el Hombre moderno debe
despertar su intuición , tanto mental como espiritual. Cuando desarrollamos la capacidad de
callar la mente, logramos que el pensamiento se libere del significado de las palabras y el propio intelecto se expande. Se abre así la intuición mental. Pero cuando la conciencia se retira de la mente, se abre la intuición espiritual.
A medida que se domina el parloteo mental, los sentidos se agudizan y se comienza a percibir cosas que antes no existían. También las estructuras mentales se expanden, no sólo el intelecto. Las emociones se afinan, la imaginación se transforma en visualización, la memoria y la voluntad quedan bajo dominio de la conciencia. La moral se transforma y aparece el desapego.
Aquellas cosas que no cabían dentro de nuestra lógica ordinaria comienzan a ser comprendidas pero de otra forma, que no puede ser explicada con palabras.
La intuición espiritual nos permite captar las esencias en su grado más elevado.
Es por ello que empleamos varias técnicas para controlar el parloteo mental y así descubrir
LA PALABRA PERDIDA .
Esta palabra es aquella que no es palabra, sino que es el origen del pensamiento en su forma más pura que ha sido gobernado por la conciencia.