La dama más hermosa de Dijon albergaba en su cama una
serpiente blanca y toda la corte lo sabía.
Ella decía a quien
quisiera escucharla que el animalito era el mejor amigo que tenía en el mundo.
Un amado muerto y un secreto sentimiento liga a la dama en cuestión y a la
serpiente blanca; un
casamiento con cláusulas exclusivas a modo de acuerdo prenupcial y la seguridad de que nadie separaría jamás a esta linda dama de la corte de «C...» de su animal.
Una aventura que se sabe verídica en toda la provincia de Borgoña y conocida más aún por la escritura indeleble del Marqués.