En las primeras versiones de la Biblia, Lilith habría sido la primera mujer de Adán. Al contrario de Eva, que fue hecha de
un pedazo de la costilla del hombre, Lilith tenía su origen en el mismo barro del cual fue hecho su compañero, siendo, por lo tanto, igual a el e no una “cría” suya. Dice el mito que, durante el acto sexual, Lilith pidió a Adán que la dejase estar por encima. El ignoró el pedido, irritándola y haciendo que ella lo abandonase, yendo a vivir aislada a las márgenes del Mar Rojo para cuidar de sus cobras y escorpiones. El mito de Lilith posee varias versiones en todos los tiempos y civilizaciones. Un ejemplo de esto es el monstruo Lamia, de la mitología griega. Enojada con Hera por matar a los hijos que había tenido con Zeus, la fiera se volvió una devoradora de niños, negando así, un aspecto importante de lo femenino.