Príamo, rey de Troya sueña que en el vientre de su esposa se gesta una antorcha que al nacer quemara sus dominios, acude
al oráculo que le advierte que debe darle muerte a su hijo, de lo contrario causara la ruina de su país, incapaz de hacerlo personalmente, le pide a un pastor de su confianza que acecine a su hijo y la traiga el corazón, el pastor mata un ciervo y muestra su corazón diciendo que ha cumplido su encargo, el muchacho crece criado por el pastor, ganando fama por su conocimiento innato de la belleza, en el olimpo, los dioses reunidos en un banquete. se trenzan en una discusión propiciada por la diosa Discordia, quien deja en la mesa una manzana de oro con la lectura a la mas bella, de manera que Juno y Afrodita, la reclamaban para si sin lograr ponerse de acuerdo, como nadie en el olimpo quisiera intervenir en la justa, acudieron las interesadas a buscar al afamado Paris, para que dirimiera el asunto, las diosas por su lado cada una prometían al juez sus favores eternos a cambio de su voto, eligió a Juno, quien le prometió que seria favorecido con hermosura sin limite para conquistar la mujer que se le antojara.
A la sazón Paris, después de ser reconocido por la familia real, es enviado por su padre como embajador por los estados circunvecinos en búsqueda de una paz duradera, la bella Helena, esposa del rey Agamenón, se enamora perdidamente de Paris quien sin medir las consecuencias parte en su nave de regreso a su país, llevando oculta en su interior a la infiel reina, desatándose así, la guerra mas cruenta de invasión, Agamenón reúne un ejercito aliado para derrotar la inexpugnable Troya, entre sus capitanes destacaba el heroico Aquiles semi-dios invulnerable, sumergido por Tetis su madre en el Estigia deja apenas un pie sin sumergir dejando esta parte sin la protección de inmortalidad.
Héctor, hijo de Príamo, capitán de ejercito defensor, ordenaba la defensa de la ciudad amurallada saliendo al campo de batalla a la cabeza de su ejercito, mientra Aquiles lo evitaba, conocedor de su destino, una vez que Aquiles matara a Héctor a su vez sucumbiría, así lo habían dispuesto los dioses, cuando la ruina ya aquejaba al ejercito invasor, Agamenón consultó el oráculo quien le advirtió que deberían devolver a la sacerdotisa Briceida para desagraviar a los dioses, tomada como botín y entregada a Aquiles como trofeo de guerra, es de nuevo retornada al servicio de su sacerdocio y Aquiles se niega a regresar al campo de batalla, disgustado por su perdida. Viendo que la derrota sería inminente sin la presencia de Aquiles, el joven e inexperto Patroclo pide a su primo que le preste su armadura para que así en el campo de batalla se sintiera la presencia de su campeón y el ánimo de los guerreros se elevara y lograran un triunfo, logrando solamente que Héctor lo descubriera en el campo y le diera muerte , tomando su armadura como trofeo y exhibiéndola orgulloso.
Al enterarse, Aquiles de la muerte de su primo, monta en cólera y de nuevo asume la capitanía de su ejercito, aun a sabiendas de su destino, mata a Héctor en un desigual combate , los dioses engañan a Héctor asiéndolo ver cosas lejanas a la realidad, facilitando el triunfo de Aquiles, permitiendo que Héctor sea arrastrado por el campo de batalla, sin permitirle ser sepultado, Príamo arriesgando su vida, se presenta en la propia tienda del valiente Aquiles pidiéndole con lagrimas en los ojos que el permita sepultar a su hijo, cosa que el capitán acepta con gallardía, por respeto al valor del anciano rey, otorgándole un tiempo prudente para los funerales del vencido, no bien se realizaron, continuaron las batallas, así que Paris, asegurado como siempre en las fortificaciones de la ciudad lanza unas flechas hacia el cuerpo del odiado Aquiles, logrando por la dirección de los dioses, dar en el talón, único sitio vulnerable del semi-dios, dándole muerte, cumpliéndose así su destino.
Ya sin capitanes de la valía de Héctor y de Aquiles, esta guerra se hacia interminable, vieron los troyanos que los Aqueos, ejercito invasor levaba anclas e izaba velas, dejando como trofeo al supuesto vencedor, en la playa, un gigantesco caballo de madera, asombrados quisieron quemarlo, cuando un actor dejado con ese fin entro en escena, jurando que había escapado de la muerte, siendo abandonado junto con el presente a los dioses protectores, como muestra de respeto a la ciudad invencible.
Henchidos de orgullo, llevaron el trofeo dentro de la seguridad de sus fortificaciones, celebrando el triunfo con música y licor, embriagados, no pudieron darse cuenta que dentro del caballo, escondidos unos valientes soldados esperaron pacientemente la oportunidad para abrir las puertas de la ciudad, permitiendo el paso de los Aqueos, que cogiendo a los defensores ebrios y desprevenidos, asolaron a su gusto la orgullosa ciudad, dando así la razón al oráculo cuando Príamo soñó que el fruto del vientre de Hecuba, su esposa, perdería a su ciudad.
FIN