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Síntesis y críticas breves

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La mañana verde

por : Marilita    

Autor : Ray Bradbury
Era difícil respirar en Marte y Benjamín Driscoll lo había experimentado en carne propia.  En ese planeta,  tan
distinto a la tierra, los días de calor se sucedían uno tras otro.  Tampoco había agua.  Los árboles  no existían y si algún día allí crecieron, el escaso y denso aire los destruyó igual como estaba destruyendo a Benjamín, quien al momento de desmayarse por falta de oxigeno, sólo anhelaba poder plantar cientos de árboles que le regalaran su refrescante verdor a Marte.
Un poco de amoniaco en la nariz fue suficiente para que Benjamín despertara.  Uno de los coordinadores del proyecto espacial quería devolverlo a la tierra, pero la idea de Benjamín de plantar árboles le permitió quedarse.  Le dieron todas las semillas que tenían guardadas en el cohete y él se dio a la tarea de trabajar  días enteros durante un mes, sembrando cada semilla con fe y también imaginando que de ellas nacerían árboles que poblarían tan extraña tierra.
Llegó la noche del día número treinta,  la que cerraba el mes,  y Benjamín estaba demasiado cansado como para hilar ideas.  Simplemente comió algo ligero para después dormirse, sin dimensionar aún lo que pasaría durante esa noche.
En la madrugada, las primeras gotas de lluvia le mojaron la cara.  Benjamín no lo podía creer.  Luego vinieron más y más gotas, hasta que el cielo no pudo contenerse más y  tras varios rayos dejó caer, sobre la tierra seca y mineralizada de Marte, un verdadero diluvio que duró dos horas.  Benjamín se dejó acariciar por esa lluvia, empapándose hasta los huesos.  Luego buscó ropa seca y se durmió profundamente hasta despertar en un paisaje muy distinto.
Los ojos de Benjamín se abrieron y se llenaron de verde.  Cientos de árboles habían crecido tan altos como para alcanzar el firmamento.  Se podía respirar aire bueno, que llenaba los pulmones de pureza.  Todos los terrícolas que allí habitaban salieron a celebrar,  danzando por entre los árboles.  Benjamín también quería celebrar, pero la impresión de ver a Marte pintado de verde fue superior a él y  se desmayó, mientras la vegetación seguía creciendo. 
Marilita.
 
Publicado el: marzo 31, 2008
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