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Síntesis y críticas breves

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El Lago

por : Marilita    

Autor : Ray Bradbury
El pequeño Harold disfrutaba junto a su madre de la última tarde playera,  sin saber que el cercano Lago Michigan 
le tenía guardada  una  sorpresa. El otoño  llegaba y una brisa helada se inmiscuía entre los puestos vacíos de comestibles y  los juegos infantiles.  Los olores a golosinas y hot-dogs ya no se sentían y la mayoría de los veraneantes se habían marchado. Las olas del lago eran tímidas, porque apenas rozaban la arena.   Harold  sintió el deseo de estar a solas con sus sueños y comenzó a caminar por la playa amarilla.
Casi sin darse cuenta, se alejó de su madre y se encontró al borde del lago. Simplemente entró en las aguas que le acariciaron la piel y le trajeron a su mente el recuerdo de Tally, su amiga de rubias trenzas, compañera de escuela,  de juegos y su primer amor.  Ese amor puro de los doce años.   Gritó su nombre varias veces, pero ella no contestó.  Era imposible, porque Tally había desaparecido en el lago y aunque la buscaron por largo tiempo, jamás la encontraron.   Después de unos minutos soñando en la fantasía de que Tally contestaría su llamado, Harold  salió del lago y comenzó a construir en la orilla la mitad de un castillo de arena, porque la otra mitad  era trabajo de Tally, como siempre en todos los veranos que habían compartido juntos.  Deseó con fuerzas que Tally terminara la obra y luego caminó hasta su madre para abandonar al día siguiente y  por mucho tiempo aquella ciudad.
Pasaron veinte años y Harold, todo un hombre, regresó al Lago Michigan a pasar su luna de miel.  Recorrió las calles de la ciudad buscando los rostros y los gestos que había dejado atrás hace tanto tiempo.  Pero nada ni nadie era igual.  Sólo la playa era la misma,  amarilla, grande y vacía a principios de otoño.  Sin risas, gritos ni olores.  Sólo él y su esposa sentados en la arena.  A lo lejos,  un salvavidas trabajaba sacando un bulto del lago.  Harold,  siguiendo un grito de su corazón, corrió hasta el salvavidas y le insistió que abriera el saco, aunque fuera un poco.  Pudo entonces ver  las trenzas rubias de Tally.  El lago le devolvía a su amiga después de tanto tiempo y a pesar que él se había convertido en un hombre, en ese momento, mirando los restos de Tally, volvió a sentirse un niño de doce años.  Pequeño e inocente.   Luego se alejó caminando y encontró cerca del agua la mitad de un castillo de arena.  Unas huellas pequeñas iban y venían desde el lago, infinitas.   Harold entendió el mensaje y terminó la otra mitad del castillo, que minutos después era devorado por una suave ola. Harold  caminó de vuelta hasta donde su esposa, quien lo esperaba con una sonrisa en el rostro.
Marilita.
Publicado el: marzo 27, 2008
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