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Síntesis y críticas breves

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Un día único

por : JoseContreras    

Autor : Henry James
Adela, siendo una dama de hermosa apariencia lograría encontrar en la campiña de su hermano Herbert el freno a su desmedida
imaginación que la había convertido en una mujer excesivamente a la norma e impersonal; justa en demasía. A los seis meses de su estancia había recuperado ese aire de juventud perdida momentáneamente al dedicarse en lo exclusivo a “vegetar”, montar a caballo, caminar y leer… Seis meses más harían falta para probar que, aún conservaba intactas sus facultades de inteligencia e ingeniosa mujer, al recibir la visita de una amiga qué, a punto de casarse, pasaría con ella unos días; decepcionada por sus conversaciones baladíes, la que anterior había considerado en gran estima; no obstante, al irse la dejaba algo abatida. Cierta mañana de Septiembre quedaría sola por primera vez de su llegada a la campiña. Su hermano, científico eminente, daría una conferencia y se ausentaría tal vez hasta el mediodía o quizás más allá; al quedarse sola se sintió como una niña indefensa y queriendo hacer una travesura como la de quemar la casa o encontrar un tesoro de Barbazul, su corazón la llevaría, más bien, a anhelar una visita que la avivara…, pensando que el visitante era el señor Pynsent, ministro de la iglesia y, quien siendo el único de su especie en el pueblo, lo esperaba con sumo interés. A eso del mediodía pudo divisar, encontrándose en la parte de arriba de su residencia, a un hombre que venía aún lejos y que a primera impresión parecía el visitante tan ansiado, pero sería algo más que eso. En efecto el señor Thomas Ludlow, no a la categoría o a la altura como mujer refinada que era Adela, conseguiría mediante unas horas lo que sus antiguos conocidos de la ciudad no habían podido. En una conversación que llegaría hasta convertirse en un interrogatorio inquisitorial de parte de ella, lograba que el corazón de aquel hombre se abriera de tal forma qué, franqueando aquel portón a las afueras de la campiña, encontrarían el lugar ideal bajo aquella brisa y el vaivén de los árboles, siendo el sonido de los cambios que se avecinaban. El señor Ludlow, como estudiante aficionado de los fósiles, quería hablar con el hermano de Adela para lograr la recomendación necesaria para su marcha definitiva a Alemania, pero la única recomendación la obtendría al besar aquella mano y abandonar aquel lugar regocijado al llegar al punto en que la conciencia le decía: Que había sido tan solo una mera intuición, que su status como hombre del vulgo no le permitía estropear aquella realidad más parecida a la mentira.
Publicado el: marzo 25, 2008
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