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Síntesis y críticas breves

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Canto y Baile

por : Marilita    

Autor : Rojas, Manuel
En el cuento “Canto y Baile”,  el escritor chileno  Manuel Rojas nos invita a dar un paseo al interior de un prostíbulo
del Santiago del siglo pasado.  Todo ocurre  en la noche de un sábado, cuando el salón rojo de la casa de doña María de los Santos se convierte en mudo testigo del encuentro entre Atilio y Tobías, siendo la muerte la encargada de aniquilar la diversión, llevándose bajo su oscuro manto a uno de los dos hombres.
La casa de doña María era antigua y grande.  Las piezas de las mujeres asiladas daban a un patio en cuyo centro crecían lánguidos bambúes.  Pero lo más importante de la casa era el salón.  Un gran salón de paredes rojas y sillones viejos del mismo color.  El piano negro y una lámpara tipo araña suspendida del techo,  eran el contraste perfecto para aquel ambiente.   Cuatro grandes espejos estratégicamente  colgados, podían reflejar durante el día la soledad y por la noche las imágenes de un antro en el que el alcohol, la cueca y  el amor pagado eran los reyes.
Al anochecer llegaron los parroquianos al gran salón rojo.  Una mujer animosa cantaba cuecas. Algunos hombres reían y  otros  bailaban con las mujeres. Pero todos  anhelaban tomar vino hasta perder los sentidos.            Entre gritos, música, risotadas y el pesado olor a vino mezclado con el sudor de los cuerpos, pasaron varias horas y muchos de los hombres, apenas sosteniéndose en pie, se fueron con la mujer elegida a los dormitorios.  Algunos se quedaron dormidos sobre los sillones y otros simplemente salieron de la casa de doña María, haciendo gala de su borrachera al perderse en la oscuridad de la noche, vociferando sólo frases incoherentes.
Y  cuando las mujeres y doña María pensaban que la noche de trabajo tocaba su fin, apareció  “Atilio”,  un maleante sucio con cara de muerto en vida,  del más bajo nivel en la escala de la delincuencia, experto en matar con cuchillo por la espalda, siempre amparado en las sombras de la noche.   La cantora y las mujeres tuvieron que animarse nuevamente a bailar y coquetear con Atilio y sus secuaces.  Doña María, a disgusto pero para evitar problemas,  les regaló una copa de vino a cada uno.  Después de un rato de algarabía, y sin esperarlo siquiera, apareció  el ladrón “Tobias”  y su pandilla.  Estos eran de otra estirpe, eran ladrones, no andaban sucios y tenían mejor trato con las mujeres.  Por lo mismo,  las mujeres los prefirieron a ellos y dejaron de lado a Atilio y sus hombres.  El desaire de las mujeres encendió  el odio en Atilio y sólo bastó que una de ellas, por equivocación,  se tomara uno de sus vasos de vino, para que comenzara a desatarse una grezca descomunal en la cual Atilio y Tobías empezaron a forcejear para terminar cercándose cuchillo en mano, hasta que uno de ellos cayó desvanecido al suelo.  La mano de alguien se encargó de romper la lámpara y el salón quedó totalmente oscuro.  Cuando llegó la policía no había nadie en el salón rojo, sólo el cuerpo sin vida de Atilio yacía en medio de su propia sangre.
Marilita
Publicado el: marzo 20, 2008
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