La
patria, siendo algo tan abstracto, y así lo percibía el joven Krebs, le enseñaría la guerra el anti-valor de lo inmediato,
de lo que sin mucho parloteo se podía lograr cuando haciendo su comparación entre las jovenes alemanas y francesas con las de su país, solo le interezaba de las últimas, cuando las veía pasar al frente de su casa. Habiendo tenido una formación religiosa, la amarga experiencia vivida, le haría ver la
vida de una manera distinta, muy diferente a la de Charley Simmons, modelo de la comunidad. Su mundo había cambiado para siempre y, recurriendo a la mentira para no herir en grado sumo a su madre, le cumpliría su deseo de conseguir trabajo; claro esta, se marcharía, pero el único interez que le encontraría a la vida sería el ver jugar a Helen el Béisbol