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Síntesis y críticas breves

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El Tren Especial Desaparecido

por : HermesRondal    

Autor : Arthur Conan Doyle

Un criminal sentenciado a muerte, Herbet Lemac, hizo una confesión, aclarando un misterioso crimen, del cual se pensaba,
que jjamás se develaría.
La historia de los hechos, comenzaron en la estación de ferrocarril de Liverpool, donde se presentó, ante la autoridad máxima de aquel lugar, un individuo. Era pequeño, espalda gibosa, llamado Caratal, acompañado de otro hombre, grande y de temible aspecto, que después se supo, era su guardaespaldas, el cual llevaba un portafolio, sujeto a una de sus muñecas, por una correa. El primero de ellos contrató un tren especial, puesto que debía llegar al destino deseado, lo más rápido posible. Lo consiguió, aunque tuvo que aguardar 45 minutos, hasta que las vías fuesen despejadas. Mientras tanto, arribó otro caballero, solicitando también un tren especial. No siendo posible complacerlo, pidieron al señor que contratara en primer lugar, si le permitiría al segundo solicitante, viajar en su tren, ya que le urgía partir. Y poner otro tren especial, no era posible. El señor Caratal se negó rotundamente a tener compañía. El segundo solicitante, se retiró de la estación, muy afligido. Pero retornando luego. Y sin ser visto, ascendió al tren especial. Era un aliado de Lemac
Cumplido el plazo de espera, el tren partió hacia Manchester, debiendo llegar a ese destino antes de las 6 de la tarde. Pasados 15 minutos de esa hora, se recibió un telegrama de Manchester, expresando que el tren especial no había llegado. Más tarde, otro, con semejante respuesta. Y en un tercero, proveniente de una estación entre ambos puntos, manifestaba que el tren mencionado, no pasó por ahí, pero si lo hizo, el convoy que salió inmediatamente después del especial. Hasta cierta estación, correspondiente al recorrido del tren, fue visto el mismo, pero a partir de allí, no fue divisado. Inconcebible y misterioso. ¿Como pudo desaparecer? Se controlaron todas las desviaciones. Se pensó en un descarrilamiento. O que hubiese caído en un barranco. Nada pudo probarse, puesto que no hubo evidencias de esos hechos.
Y algo trágico sucedió. Mediante telegrama, se informba que encontraron el cadáver del maquinista, entre unas matas, confirmándose que cayó del tren en movimiento.
Un inspector de policía, investigó en los lugares posibles de la desaparición, sin hallar nada, notificando que a lo largo del trayecto del tren, había fundiciones de metal y minas de carbón, algunas abandonadas, presentando desvíos en vías ferroviarias en desuso.
Se publicaron algunas hipótesis sobre la desaparición. Nada concreto se sacó de ellas.
Pero hubo un hecho que produjo un matiz que acrecentaba el misterio. Un empleado del ferrocarril, que iba como jefe en el tren especial, envió una carta a su esposa, diciéndole que lo esperara en cierto lugar, para lo cual debía tomar un barco. La señora fue, acompañada de su hermana, aguardando en un hotel que su marido le dijera. Durante varias semanas lo esperaron. No apareció, por lo que las mujeres regresaron a su casa.
Transcurrieron ocho años desde la desaparición del tren especial, continuando el hecho en el más absoluto misterio, hasta que Herbet Lemac, el criminal sentenciado a muerte, confesó haber sido el autor de lo que aconteciera, relatando lo sucedido, nota publicada en un periódico de la ciudad de Marsella.
Este hombre fue contratado por personas importantes en la capital francesa, para eliminar al señor Caratal, puesto que éste poseía una documentación, que los comprometía política y financieramente.
Lemac ideo varios planes, por si fallaba alguno, por lo que pudo llegar a la consumación de lo propuesto. Contaba con la colaboración de varias personas, incluyendo, por medio del soborno, al fogonero y al jefe del tren. Por no poderse convencer al maquinista, se decidió que el fogonero lo anestesiara, cosa que no se logró, dado que el maquinista opuso resistencia, cayendo del tren, muriendo por los golpes recibidos en su caída.
El propósito era dirigir al tren por una desviación, que en otro tiempo conectaba con la vía principal. Debido a su falta de uso, se debió agregar más rieles para el logro pensado. Consiguiendo que el tren se dirigiera hasta la boca de una mina de carbón abandonada, donde se precipitó en una profundidad, la cual fue cubierta con maderas, tal como se la encontrase. Quedando la máquina y los vagones, ocultos y deshechos. Por circular, en el trayecto mencionado, por una hondonada, el tren no pudo ser visto. Poco antes de producirse la catástrofe, el jefe del tren, junto con un hombre de confianza, de Lemac, el que subiera a uno de los vagones, instantes antes de partir, saltaron del convoy, logrando salvarse. Y el hacedor de tan macabra obra, relató en forma escalofriante, (se hallaba presente), los últimos momentos con vida del señor Caratal y su acompañante, describiendo el asombro y luego el pánico de sendas personas. El último de aquellos, arrojó por una ventanilla, el portafolios, que llevara sujeto a su muñeca. Y fue tomado por el asesino, el que sacó algunos papeles, entregando el portafolios a quienes lo contrataran. Y el condenado a muerte, amenazaba con publicar los papeles sustraídos, si no lo salvaban de morir decapitado, a los que hicieron trato con él, para eliminar al señor Caratal.
El relato concluye, diciendo, que ante la torpeza del jefe del tren, de escribir a su esposa, tuvo, el asesino, que dejar viuda, a la mencionada dama.
Publicado el: marzo 12, 2008
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