Las artes menores Julia, profesora de una universidad, vive preocupada por sus problemas de horarios y de corrección de exámenes. Tiene una amiga, Teolinda, quien le recuerda las cosas que debe hacer. Preocupada por el aspecto de su
casa contrata a dos pintores para que se encarguen
del trabajo, Don Fito y su ayudante, quien padece problemas de lenguaje. Julia acuerda
con el pintor que debe empezar a las 11 de la noche puesto que ella llega del trabajo a las 10 y que los colores conque debe pintar son el beige y el café. Mientras tanto Julia observa los noticieros y aunque prefiere las telenovelas
empieza a ver una película de terror porque de esta manera siente que está acompañada. Julia se queda dormida y
al despertarse a las 3:30 de la madrugada se da
cuenta que los pintores han hecho mal su trabajo, no han coordinado y no coinciden los colores; tienen que empezar a despintar la casa. Finalmente Julia recibe a una estudiante quien le explica la causa de sus bajas calificaciones en el examen mientras ella recuerda que le espera otra noche sin dormir controlando la labor de los pintores en su casa.
El discurso de un posible relato
Un escritor tiene en la rue Jean Maridor (París) un pequeño cuarto en el que se dedica a escribir en su máquina y mientras lo hace imagina a una
joven pequeña, de cabello negro y lacio, que le sirve una taza de café. Mientras se acerca él observa detenidamente sus delicados movimientos, ella se coloca detrás de él y empieza a leer el manuscrito de su obra, posteriormente saca alguna de sus ropas del clóset y se las prueba. Se incorpora y ella lo besa y la toalla que la envuelve se desliza suavemente al piso. Entonces suena el timbre y es la casera entregándole una carta que proviene del exterior. A su regreso el escritor decide retomar el encuentro amoroso con la joven pero se da cuenta que ésta ha desaparecido, entonces decide empezar otra vez a escribir.
Publicado el: febrero 07, 2008
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