Siesta en Misiones. Críspulo Vargas está solo en el
aserradero porque los peones se fueron por la mañana hacia Eldorado.
Críspulo es el capataz y hombre de confianza del dueño de ese y de otros establecimientos en el territorio.
Después de inspeccionar el
aserradero vuelve a la casa por un sendero bordeado de plantas de bananas. Observa los cachos y para cerciorarse de que estén maduros palpa los frutos, cuando de pronto siente un agudo pinchazo en uno de sus dedos. Al arrojar los frutos ve el bulto negro y horripilante de una "araña
pollito". La destroza a machetazos mientras maldice, en castellano y guaraní.
En el extremo del dedo mayor tiene un punto rojo, alrededor del cual la carne comienza a hincharse.Siente un dolor intenso y pequeños pinchazos le recorren la mano. Va de un lado a otro sin saber qué hacer. La mano se le pone cada vez más torpe, y no puede ir al pueblo porque los peones llevaron el jeep y los caballos.
Una raya roja avanza por debajo de la piel de la muñeca. Críspulo sabe que cuando ella llegue al corazón todo habrá concluido. Cuando la línea purpúrea llega casi a la mitad del antebrazo, la fiebre y el dolor lo arrojan sobre la sombra fresca del galpón. De pronto una luz se hace en las tinieblas de su cerebro, embotado por la fiebre, y, dando tumbos, entra al aserradero, donde lo recibe el reflejo plateado de la enorme sierra circular.
Ayudándose con los dientes y la mano sana, mediante un cordel ata el brazo enfermo, lo pasa por uno de los tirantes del techo y ata el extremo a una de las patas de la mesa de la sierra. Aprieta el botón y la sierra se pone en marcha. Cierra los ojos y apoya el brazo enfermo contra la hoja rugiente. La mano tronchada salta y cae sobre la mesa donde queda como un enorme sapo al borde de un charco de sangre negra y espesa, en tanto que el hombre, al otro costado, cuelga del muñón sangrante, mientras el cordel se pone tenso por el peso del cuerpo y se ciñe cada vez más, impidiendo la hemorragia.
Al regresar lo encuentran los peones, atraidos por el ruido de la sierra, y lo llevan en el jeep hasta el puesto sanitario de Eldorado donde el médico vuelve a cortar a la altura del codo. Después de pasar varios días entre la vida y la muerte, Críspulo se repune y vuelve al trabajo con un brazo menos y un nuevo mote: "Araña Pollito".