Cuento de terror de Ray Bradbury que incursiona en este género, cuya historia se centra en Martin Christie, un adolescente
postrado en su cama por una enfermedad temporal y tiene como único aleado a su perro llamado Torry, que además de llevarle un informe sobre las huellas del tiempo -como tipo de tierra, colores de hojas, olores, etcétera-, que se adherían a su pelambre cumplía su objetivo perfecto como mensajero, pues llevaba nuevas visitas con regularidad a casa de Martin, valiendose de una tarjeta de invitación sujeta en su collar que enseñaba a los ciudadanos de la localidad para que acompañasen en ciertos momentos a su amo.
Hasta que un día, debido a una mala noticia que le llevó su madre sobre la muerte accidental de la señorita Haight, una muchacha bien joven, alegre y guapa, que con regularidad lo llegaba a visitar, el pequeño le hace ver una observación sencilla sobre la inercia del postramiento eterno de los cadáveres en las tumbas, llegando hasta renegar contra Dios -¡claro! en su forma inocente e infantil- y por efecto, su perro Torry, poco a poco va perdiendo efectividad en su trabajo de llevar nuevas visitas a su casa, hasta llegar un día a extrabiarse por completo, despertándole el temor y la sospechas de Martin de haberse muerto accidentalmente sobre las ruedas de un auto como su querida y fallesida amiga...
...Hasta que un día se aparece el emisario con su nueva y última visita...
PUNTAJE (
Mala,
Regular,
Buena,
Muy
Buena,
Excelente):
B
COMENTARIO: Un buen relato corto que puede usarlo como cuento de buenas noche a sus hijos que le gusten este tipo de
historias terroríficas; que le hará erizar los pelos en las últimas seis o siete líneas del relato.
POSDATA: Si desea un ejemplar de este pequeño cuento que consta de no mas de nueve páginas, envíeme su comentario al respecto de esta mi sinopsis,
con sinceridad -¡claro!-, le agrega su correo electrónico y pronto se lo estaré enviando.