Todo comienza con la visita de un gran erudito a la casa de un anciano sabio. Iba con la idea de volverse su
discípulo y aprender el conocimiento más precioso, pero ante cada tentativa del sabio por exponer un tema, el erudito se despacha con todo tipo de comentarios y opiniones. El viejo se pone a servir una taza de té, a servir el té sin parar, para disgusto del erudito. Por medio de esta acción el anciano le enseña que, como la taza de té, su visitante está desbordado con creencias y opiniones y no tiene sentido ponerle más cosas en la cabeza.
Este es el resumen del cuento que abre el libro, que incluye otras ciento diecinueve historias breves y brevísimas, pero casi todas ellas brillantes, recopiladas por Ramiro Calle y Sebastián Vázquez. A lo largo de esa galería de personajes y situaciones cargadas de humor y misticismo, nos enteramos, por ejemplo, de las intrigas y ardides que ensayan monjes andrajosos y ermitaños solitarios para corregir a sus jóvenes discípulos díscolos y presuntuosos; de una ciudad de ciegos quienes intentan definir lo que es un elefante sólo con palparlo; de samuráis que enseñan sobre el infierno y el cielo haciéndonos sentir en el infierno y en el cielo alternadamente.
Se trata de una colección bien representativa del perfume de las sagas
espirituales del fabuloso oriente y de toda la humanidad.
Reyes y comerciantes avariciosos de la antigüedad son ante nuestros ojos fieles espejos de la vida cotidiana de nuestros días, desnudando su condición moral y en ocasiones su insolidaridad y ceguera espiritual. Se percibe vívidamente el afán de los poetas por inspirarnos la capacidad de superar nuestras flaquezas y miserias y acceder a alguna forma de perfección humana.
¿Qué haría usted si soñara con un barco que se hunde y provoca el
sufrimiento de los pasajeros, y también el sufrimiento de quien como usted contempla como mero espectador esa tragedia ? ¿Se volvería a dormir para rescatarlos?, es el tipo de preguntas que un sabio le formula a un grupo de estudiantes que le reprochan el no hacer nada mientras la humanidad se hunde en el dolor.
Quizás la verdadera sabiduría práctica de esta colección de cuentos consista en el poder de provocarnos pequeños despertares y unas cuantas sonrisas de cómplice inteligencia. El poder de hacernos soñar con la realidad tal como la viven y expresan distintos personajes ejemplares, todos los cuales no se quedaron durmiendo negligentemente en la orilla, con los ojos cerrados y los oídos sordos.