El conflicto de Gauna (El protagonista) de saberse valiente o no, enmascara en este sutil relato, otro mas trascendente y
universal... el paso del tiempo, y la humana posibilidad de revisar y/o enmendar acciones pasadas.
El desfile de protagonistas, de un Bs.As. ya ido y fantasmal, recrea y minimiza el verdadero pavor de las acciones crueles desatadas por los actores.
A lo largo de 3 dias y 3 noches del carnaval de 1927, han sucedido una serie de cosas, que Gauna no puede ver ni recordar con claridad,
entonces intenta, volver a reconstruir la historia, tratando de convocar a los mismos actores, para ver si viviendo las mismas circunstancias, logra recuperar aquello que sabe fue importante, pero se ha esfumado en su memoria de hoy.
La trama en esta parte de la novela, remeda el otro cuento del mismo autor "El perjurio de la nieve", en donde su protagonista, para detener una enfermedad terminal de la hija, impone a todos los habitantes de la casa, a vivir dia tras dia, situaciones absolutamente iguales, para que la cadencia en el tiempo no sufra alteraciones. En el sueño de los héroes, la pretensión es casi la misma, recuperar el pasado volviendo a revivir los hechos del modo mas replicado posible.
Pero el drama entonces estalla de muy distintas formas. Primero porque es casi imposible conseguir representar de modo aparente las mismas acciones. Segundo porque la gente cambia, se trastoca, se muere o desaparece. Tercero, porque entonces la
realidad puede surgir (Como acontece fianalmente) en todo el esplendor que algunas acciones anteriores, habían logrado ocultar, disimular o alterar.
Emilito Gauna, logra para su pesar, reencontrarse con un destino que debió haber sido, y que alguien había desviado, en este caso para su pesar, porque en la particular percepcion de Bioy, la fantasía no siempre mejora la realidad, sino por el contrario, el deja vú, suele terminar siendo lapidario, respecto a la historia anterior.
Permite en fin la novela, reencontrarse al mismo tiempo con una serie de estilos y modismos, que el Bs.As. de los años 50 privilegiaba, y que en la actualidad parecen francamente anacrónicos. Los personajes, sus hechos y sus palabras o forma de hablar tomados de una realidad pasada, se convierten al relato en un fresco histórico de mágico esplendor.