Segundo volumen de la trilogía de bolsillo dedicada a la mitología grecorromana que a mediados de la década de 1960-1970 publicara Gonzalo Fernández de León como parte de la colección "Iris" de Editorial SEA. Reiteramos lo que ya se dijo al comentar el primer tomo de dicha trilogía,
Dioses: ni ése ni los otros dos títulos deben ser interpretados en su sentido más estricto, en primer lugar porque en mitología, y más en el caso de la griega y romana, la historia de cada divinidad está más o menos íntimamente ligada a la de su cónfuge, amantes, descendencia, etc.; y en segundo lugar porque, quizás por un cierto machismo, por lo general los dioses importantes superaban en número a las diosas de relevancia. A no sorprenderse, entonces, de que sólo tres de nueve capítulos de este segundo tomo, los primeros, estén realmente consagrados a
diosas -Juno, Minerva y Venus- como se afirma desde el título. Si en los siguientes se habla de diosas, ello es en segundo plano o entre medio de otras deidades de ambos sexos indistintamente. Así, el capítulo IV está consagrado a Marte (amante de Venus), el quinto, a Vulcano (esposo de Venus). El sexto abre con Saturno y jano y sigue con Cibeles, Ceres y Proserpina -divinidades
terrestres todas ellas, conforme a la clasificación establecida en el tomo anterior-. El séptimo capítulo se dedica a las divinidades
silvestres o
rústicas (Pan, Fauno, Latona, Diana). El octavo se ocupa de las divinidades del mar, Neptuno a la cabeza; y el noveno y el último, a las
infernales comenzando por Plutón.
Siguiendo con la estructura narrativa o expositiva iniciada en
Dioses, cada capítulo principia con el origen mítico de la divinidad de la que se trata, sus atributos y andanzas, eventualmente historias de sus allegados y protegidos y, por último, su representación y culto. El resultado es ampliamente satisfactorio por ciento cincuenta y cinco páginas escritas en un estilo simple, ameno e instructivo, muy idóneo sobre todo para quienes, no siendo especialmente afectos a la lectura, deseen de todos modos adentrarse en el fascinante mundo de los mitos y las leyendas grecorromanas. Ahora, para pretensiones más analíticas, conviene remitirse a otros autores y a otras obras.