Mañana del 26 de diciembre, el buque a vapor Poseidón, que regresaba a Lisboa después de un crucero navideño
de un mes por diversos puertos africanos y sudamericanos, se encontró en medio de una marejada.
El capitán hizo lo que pudo para asegurar el barco y mantuvo la radio en funcionamiento. Por su experiencia en el Mediterráneo sabia que las olas indicaban que se había pasado por una perturbación importante o estaba próxima y quería evitarla.
A unos cuantos pasajeros que no se encontraban indispuestos a raíz de la celebración de navidad y que se encontraban en el comedor del barco mesas y sillas los arrastraron de un lado a otro, solo se escuchaba el ruido de gritos ,vidrios y de metales cayendo.
Un grupo de pasajeros que salieron ilesos de la voltereta decidieron aventurarse a buscar una salida prácticamente escalando el barco antes de que este se hundiera pasando por una serie de situaciones de horror y de desesperación al contar solo con un poco de luz y algunas lámparas que lograron encontrar.
No sabían cuanto tiempo había pasado ni cuanto tardaría el barco en hundirse sin embargo habían llegado hasta el casco de una hélice donde después de unos momentos de angustia y pensando que no saldrían se encontraban hablando de sus respectivas vidas cuando de pronto escucharon una voz fuera del casco, los habían encontrado.
Eran otros barcos de pasajeros y de carga junto con los de rescate marítimo que cortaron el metal y los sacaron, pero no eran los únicos como ellos pensaban rescataron a otras personas que se aventuraron por salvar sus vidas y los encontraron en otras partes del barco. Momentos después el Poseidón se hundió completamente.
Los barcos que se acercaron a ayudar llevaron a los rescatados a diferentes puertos para una vez ahí fueran enviados a sus lugares de origen.