LA ESFINGE NO ES KEFREN
Autor: Javier Guevara Alzate
Sinopsis: Hurdelfin
John Anthony West, en su libro, “The Traveller’s to Ancient Egypt”, dice que la erosión de la Esfinge no se debíó a la arena empujada por el viento, si no
Al agua. Veamos cuales son sus razones:.
Cuando una superficie de roca caliza es erosionada por la lluvia, esta baja formando regueros y abre canales verticales. Cuando la erosión es eólica, la superficie de roca caliza forma estrías horizontales a manera de emparedado, y este no es el caso de la Esfinge, al menos en lo que al cuerpo se refiere. Tal descubrimiento conlleva a replantear la historia egipcia conocida.
Luego de hacer estudios sin precedentes en el valle de Gizeh, determinaron concluyentemente que: hay serios indicios que demuestran que la Esfinge ya estaba allí, mucho antes
del reinado de Kefrén y que este sólo se limitó a restaurarla.
En 1817, habían quitado la arena que la cubría hasta el cuello y en el pecho encontraron el nombre del rey Tutmosis IV, (1.425 a.de C.). curiosamente en la misma estela, llevaba el nombre de Kefrén. Descubrieron además que la Esfinge ya había sido reparada entre los años 2.575 y 2.130, a. de C. ¿Por qué la repararon tan pronto si supuestamente, a esa fecha, aún estaba nueva?, además, ¿Porque demoraron 450 años retocándola?
Frank Domingo, principal dibujante forense del departamento de policía de Nueva York, llevó a cabo exhaustivas investigaciones. En primer lugar, trazó una línea desde la oreja hasta la comisura de la boca de la Esfinge y obtuvo un ángulo de 32 grados. La misma línea, en el
rostro de las estatuas de Kefrén, dio un ángulo de sólo 14 grados. Además, observó que el mentón de la Esfinge es más prominente que el de las estatuas.
Schoch y West también se percataron de que la arquitectura de la Esfinge, las
Pirámides y algunos templos es muy diferente a la mayoría de los templos egipcios. Mientras que estos hacían sus columnas
con pequeños bloques cilíndricos superpuestos, que después decoraban con relieves; los más antiguos eran hechos con columnas enteras de roca dura y excenta de decoración,que pesaban 200 toneladas.
Cuando Seti I, decidió construir su templo (hacia el año 1300 a. de C.), encontró, enterrada en la arena, una construcción de colosales columnas, grabó su nombre en dos lugares del templo y encima construyó el suyo. Era el famoso Oseirión, el más antiguo de Egipto - junto con la Esfinge y las Pirámides-, y no se hizo en honor a Osiris.
El libro, “Dramáticas Profecías de la Gran Pirámide”, de Rodolfo Benvenides, contiene un dibujo de la Esfinge, con un templo debajo. En 1994, la Asociated Press, anunció, que unos trabajadores que adelantaban trabajos de reparación en la misma descubrieron un corredor que descendía hacia debajo de esta. En efecto, el geofísico Dobecki, mediante modernos geófonos detectó una cámara subterránea a unos cuatro metros hacia abajo; pero nadie ha podido bajar hasta allí, por dificultades técnicas y por las trabas legales que los egiptólogos modernos, al mando del actual conservador del Museo de El Cairo, el profesor Zahi Hawass, han puesto para impedir que “la gloria” de los egipcios antiguos sea menoscabada con estos nuevos descubrimientos.
Todo conduce, entonces, a que la Esfinge, las pirámides, el Oserión y otros templos milenarios de Egipto, América y el mundo, de iguales características, sean las huellas de una raza superior, anti diluviana (10.450 a. de C.), época en la cual, el Sahara, aún era una selva fértil.
Dobecki, también descubrió que el cuerpo de la Esfinge presenta una erosión de dos metros y medio, mientras que la cabeza, apenas si alcanza a penetrar un metro, como si fuese de un material diferente al del cuerpo. El misterio crece cuando Graham Hancock, en las ruinas de Tiahuanaco, en Sudamérica y en las Olmecas, antecesores de los Mayas, descubrió enormes cabezas negroides parecidas a la cara de la Esfinge.
¿Y por que un León…? veamos: En la Era de Piscis (la nuestra), el símbolo del cristianismo es un pez. En la que nos precede, Aries, el Antiguo Testamento nos habla de la adoración de Amón, el dios carnero, y en la anterior, Tauro, en Egipto se le rendía culto a Apis, el Toro.
Ahora bien, según Hancock, el temblor del eje de la tierra que la mueve como las manecillas del reloj cada 2.160 años, produce los cambios de Era astrológica. La Era en la que se construyó la Esfinge original fue Leo (entre los años 10.970 y 8.810 a. de C), dado que tiene cuerpo de león, es probable que su
cabeza original haya sido de león, en honor a la Era que representaba, y dado su avanzado estado de deterioro en la que se encontraba en tiempos de Kefrén, este la restauró y esculpió su propio rostro, alimentando de esta manera su elevado ego dada su autoproclamada condición de dios.
Prueba de que la Esfinge fue despojada de su cabeza original es la visible desproporción que la actual presenta con respecto al resto del cuerpo. Mientras que este presenta las marcas de un deterioro producto del agua lluvia, su cabeza se muestra casi intacta y más pequeña, pues al serle removida su parte erosionada y sometida al “cincel” que le dió el supuesto rostro de Kefrén, perdió su volumen que originariamente le daba la verdadera proporción de su cabeza leonina.
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