El encuentro dedicado a la novela
policial le entregó el Premio Carvalho a esta autora británica de 87 años con predilección
por el té, los gatos y, claro, los asesinatos.
Phyllis Dorothy James (nacida en 1920, en Oxford) reconoce que su fascinación por la muerte comenzó desde niña y siempre supo que quería ser novelista. Sin embargo, recién a los 42 años escribió su primera novela “Cubrirse el Rostro” (1962). Un
policial tradicional, al estilo de Agatha Christie, que fue acogida con entusiasmo por la crítica.
Con información de primera fuente, pues trabajó en el servicio forense del Departamento de Policía, supo dar vida a Adam Dalgliesh, detective de Scotland Yard, un hombre racional y solitario, con predilección por la poesía.
Buscando siempre las más diversas formas de asesinar, ha creado obras elegantes e inteligentes que, además de funcionar como artefactos de relojería y del tradicional enigma, se hunden en las
razones de los criminales.
Casi todas sus novelas se han convertido en series para la BBC en Gran Bretaña o la PBS en Estados Unidos. Su veintena de libros se vende en todo el mundo y ella mantiene un acelerado ritmo de publicación. Además de la ya mencionada, el periódico cita otras 4 novelas policiales: “Muerte en el Seminario”, “Muertes poco Naturales”, “Sala del Crimen” y “El Faro”.
En 1992 incursionó en los dramas apocalípticos de la ciencia ficción con “Hijos de Hombre”, novela que describe un Reino Unido en crisis por la infertilidad de su población. Fue llevada al cine (2006) y nominada a tres premios Oscar.
Aunque se excusó de asistir, por razones de salud, P.D. James fue la figura central del Encuentro Internacional de la Novela Negra de Barcelona. Los organizadores le entregaron el Premio Carvalho 2008, disitinción que también ha recibido otro grande de la novela policial contemporánea: el escritor sueco Henning Mankell.