El Yoga evolucionó junto con la fisiología oculta del hombres, el estado de conciencia que la familia
humana alcanzó en cada período y la particular organización de la red de canales sutiles de energía (nadis) y de sus
centros de fuerza (chakras); proceso que se fue y se sigue dando en el transcurso de la evolución de la
Humanidad. Desarrollado en esencia a fin de permitir la realización del destino espiritual de la especie, en los inicios del experimento humano sobre el planeta, tal cual lo escribe el insigne autor español, los Instructores ofrecieron el Hatha Yoga, el yoga prominentemente físico y respiratorio, con el objeto de que el hombre se familiarizara y desarrollara su vehículo físico a plenitud. Correlativamente se desarrolló el Laya Yoga (del que proviene tardíamente el Kundalini Yoga), a efectos de que el ser humano pusiera en actividad los centros laya personales o chakras, y funcionara en diferentes niveles mentales. Esta secuencia conoció la irrupción del Yoga Devocional, el del Conocimiento, y alcanzó su completa coronación con el llamado Yoga Real o Raja Yoga. Si bien se habló con posterioridad del Agni Yoga, no es este más que una síntesis operativa de las distintas fases de la experiencia con las técnicas, en que se hace énfasis en los aspectos energéticos. De alguna forma el Raja Yoga ya había alcanzado esa síntesis desde la época de los Yoguis y Rishis de la gran cordillera. Libro que guarda gran interés, en particular para quienes practican o tienen interés por estas disciplinas de autorrealización, comunes a buena parte de la humanidad, que han fascinado y fascinan a la curiosa mente del investigador occidental.