Las estaciones que recorriera el Cristo, desde su
nacimiento en el simbólico pesebre hasta el fasto universal de la crucifixión,
son examinados en
clave oculta por la autora del formidable Tratado sobre el Fuego Cósmico, la transcipción en clave psicológica de los contenidos esenciales de la Doctrina Secreta de H.P. Blavatsky.
La estrella de la iniciación anunció el
nacimiento del alma-discípulo, Jesús, en medio de símbolos de la rusticidad y materialidad propias de los principios personales (cuerpo físico y emocional).Comienza entonces el intenso y extenso peregrinaje iniciático del alma en el mundo.
Así el Bautismo es considerado el evento de purificación moral (agua) que deja al candidato en condiciones de recibir la primera iniciación en el umbral. De hecho, cada uno de los acontecimientos culminares de la historia crística es objetivado en su carácter de especial iniciación en los misterios del espíritu.
Jesús es la representación del hombre que se ofrece para canalizar y srvir de cálice espiritual para la infusión de la divina luz avatárica y el Cristo es el emblema de la consciencia iniciática solar. La interacción entre ambos aspectos del Iniciado de la Humanidad como un todo unido internamente, son presentados en forma exhaustiva y profunda por Alice A. Bailey, recogiendo la recóndita voz del sapiente instructor, Djwal Khul, El Tibetano.