HP Lovecraft (1890-1937), maestro del terror estadounidense, nos ofrece en el cuento corto “
La cripta”
(1925) un entretenido relato de criptas y muertos vivientes. El infame sepulturero George Birch no muestra ningún respeto por los muertos y con el fin de ahorrar dinero y como parte de una pequeña venganza, acomoda a un muerto que en vida fue especialmente despreciable en un ataúd más pequeño que las dimensiones de su cuerpo, para tal efecto comete un inadmisible ultraje al cuerpo del finado.
Los cementerios de aquellos tiempos se encontraban apartados de los pueblos y lejos de los caminos principales, por lo que la soledad del sepulturero al realizar su trabajo es un ingrediente importante para realzar la tensión en el relato. La efectividad en la economía de las palabras de
Lovecraft es impresionante, ya que en unas cuantas frases nos logra transmitir el estado claustrofóbico del escenario del cuento, realmente a uno le dan ganas de salir corriendo de la abominable cripta. A más de ochenta años de su creación, este
cuento sigue poniendo los pelos de punta. ¡Léelo cuanto antes!