Con Anne Rice, reconocida como líder en novelas de vampiros contemporáneas, es sorprendente que el oficial Stoker haya aprobado
la escritura de la secuencia centenaria de Bram Stoker´s Drácula a Freda Warrington. A su favor, Warrington es más gótica y oscura que Rice. También sabe mantener el estilo del trabajo original de Stoker, escribiendo en diarios, cartas y manuscritos de sus personajes. Y ella hace lo posible para mantener el estilo y ethos del original. Comenzando 7 años antes que el primer
libro terminara, Warrington ve a sus héroes, los Harkers, en un estado muy perturbado. Su puritanismo victoriano hace el sexo algo dificultoso para ellos, especialmente luego de haber presenciado y sentido los aspectos eróticos de Drácula en la Sra. Harker. También están perturbados por sueños horribles, entonces deciden chequear si el Conde esta muerto. Pronto se dan cuenta que su destino esta manipulado por una vampiresa impostora que planea la resurrección de Drácula para poder ella obtener su inmortalidad. Para demostrarlo, ella trae un poderoso
demonio del infierno. Los Harkers, junto al Dr. Seward, y un avanzado en edad Professor Van Helsing, luchan por detenerla y ganan un aliado inesperado: el propio Drácula. El se arrepiente de su naturaleza maligna y reconoce al demonio como mas maligno de lo que alguna vez el ha sido. Aquí es donde la escritura de Wallington cae. Drácula arrepentido es mucho menos interesante que Drácula como rey de todos los males. Su metamorfósis de un Darth Vader a un tipo bueno, dispuesto a sacrificarse en un volcán como Ripley en Alien 3 o Schwartzenegger en Terminator 2 es terriblemente decepcionante. La muerte de Van Helsing, el único personaje humano que muere, parece tocante pero la posibilidad de una futura continuación de la saga de Drácula es totalmente asesinada. Es inusual que un libro malo esté bien escrito pero Warrington lo logra.