La palabra, don de excelencia, puede ayudarnos a obtener amor, paz,
felicidad éxito y
prosperidad. El autor revela principios
que ayudan a quienes los pongan en práctica, a desarrollar y utilizar el poder espiritual que a todos nos ha sido dado. Recordar las promesas de Jesús y tener fe en ellas es la clave para alcanzar lo que pidamos. “Pedid todo lo que queráis y os será hecho”. Esta frase se convierte en algo similar a un cheque en blanco que será pagado por el banco del cielo. Poner en práctica expresiones como- poseo lo que confieso: confieso que tengo salud, confieso que tengo
felicidad, confieso que tengo
prosperidad. - soy lo que Dios dice que soy: soy criatura nueva, soy más que vencedor. - Doy de lo que tengo y Dios me bendice y multiplica: la salud y la riqueza son dones de Dios “ mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia y todas estas cosas serán añadidas” (Mateo 6:33) - El nombre de Jesús es poderoso: todo lo que pidáis al Padre en su nombre os lo dará” (Juan 16:23) Todo se puede conseguir con alabanza constante, agradecimiento permanente, y poniendo en acción la palabra. Apropiarte de todas las promesas escritas en la Biblia es tu potestad. Dios es el mismo del Viejo y del Nuevo Testamento y puedes reclamar cualquier promesa. Dios está dispuesto a dar a los que lo piden: consuelo, fe, salud, prosperidad y comunión con ÉL, todo está al alcance de la palabra y de la fe.