Deja que Dios te defienda.
El Señor desea ejercer su justicia en tu vida, solamente debes permitírselo:
Provocaciones:
Estamos expuestos al ataque de otros y seguro también en algún momento atacamos a alguien. Vivimos en un mundo donde las personas buscan sus propios intereses y tienen una actitud defensiva. Lo triste es que aún conociendo la Palabra, pensamos injustamente que Dios no cuida de nosotros y dudamos de su protección. Lo cuestionamos diciéndole: “¿No te das cuenta de lo que pasa en mi casa, en mi trabajo; tienes o no cuidado de mi, no ves la injusticia de la que soy objeto? Diariamente somos el blanco de la provocación e injusticia. Parece que el ministerio de algunos es molestar. Hay ataques de todo tipo, incluso unos más que ataques parecen asaltos. Estas situaciones prueban nuestro corazón, tolerancia y paciencia.
Lucas 18: 2 nos cuenta: diciendo: Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre.
El Señor desea intervenir a nuestro favor. Nos ama, pero debe ser justo y castigar el mal. A veces pensamos que por ser cristianos no tendremos enemigos, pero nos equivocamos porque hay personas mal intencionadas y atentas a nuestro proceder. Aunque no parezca, El Señor se da cuenta y obra con
justicia. Probablemente no tan rápido como quisiéramos, pero el tiempo es de Dios y Él sabe cuándo y cómo actuará. No cuestiones el juicio del Señor. Dios no hace justicia, Él es la justicia.