En esta brevísima epístola, judas, hermano de Jesucristo, nos enseña sobre la presencia de los falsos maestros que se disfrazan
con apariencia de verdad, pero niegan la verdad del amor de Dios y se dedican a falsear las Escrituras para su propia perdición. El mensaje de Jesucristo es muy claro: Debemos reconocer nuestra condición de pecadores, pedirle perdón a Dios, reconocer el sacrificio de Cristo en lugar nuestro (él pagó con Su Sangre nuestra salvación, porque la paga del pecado es muerte eterna), y rogarle que entre a nuestro coraz{on para ser salvos. Muchos engañadores tergiversan esta verdad bíblica y de ellos nos advierte Judas, señalando que dichos falsos maestros son quienes espuman su propia maldad y para ellos están reservadas las densas tinieblas. Judas nos invita a conocer y creer al verdadero y Sabio Dios, Jesús quién tomó forma humana para rescatarnos del infierno.
Judas es un testimonio viviente de la lucha contra las falsas doctrinas.