En la primera parte
del libro, tras una introducción para situar el contexto de este pueblo a través de los grandes focos que fueron Hallstat y La Tene, el autor nos muestra la forma de vida celta a través del artilugio literario de seguir las andanzas de tres grandes líderes de distintos territorios: Viriato, en Celtiberia, Vercingetórix, en la Galia, y Boudicca, en Britannia.
Separados por el tiempo y el espacio, parecen llevar vidas paralelas. De jóvenes contemplaron la invasión romana de sus respectivas tierras y la absoluta falta de organización de su propio pueblo, que poco o nada podía contra un enemigo tan numeroso como disciplinado. En algún momento de su vida tuvieron que asumir el mando, se las arreglaron como pudieron para organizar a los guerreros más indisciplinados de la historia, consiguieron sonoras victorias y,
al final, acabaron mal. Tras ellos, la conquista definitiva de los respectivos territorios para unirlos al imperio romano ya fue imparable.Al final de esta primera parte, hay unas “escenas de la vida cotidiana”, que el autor ha recopilado de las leyendas irlandesas; como bien dice los
celtas irlandeses no tuvieron que enfrentarse a los romanos y eso hizo que sus costumbresperdurasen mucho más tiempo. Así, este apartado seconvierte en una especie de túnel del tiempo en el que podemos seguir la “rueda de la vida”, o sea las grandescelebraciones de los solsticios y los equinoccios tal como los vivían ellos.
El comienzo del año o Samahin,
con reminiscencias que aun encontramos en la popular fiesta de Halloween, en cuya noche las fronteras entre el mundo de los vivos y de los muertos quedaban abiertas. Los espíritus de los difuntos que así lo deseen pueden volver a visitar a sus familiares en su forma no-física, y ellos incluso pondrán un plato más en la mesa y mantendrán una actitud meditativa por si pueden percibir algún tipo de comunicación. También vemos en este apartado cómo un hombre podía morir socialmente, cuando se le condenaba como fennid o forajido tras unjuicio; lo que suponía que no se le permitía vivir con el resto de los seres humanos.
El Imbolc, a comienzos de febrero, dedicado a Brigit, la diosa de los sanadores, los herreros y los poetas (que posteriormente se transformaría en la fiesta cristianade Santa Brígida). Entre un montón de anécdotas y detalles, conocemos a una mujer médico, capaz ya por aquel tiempo de hacer trepanaciones y cesáreas, salvando así muchas vidas. Más adelante sabremos que los tratados de medicinairlandesa, herederos de la medicina celta, se estudiaron en las universidades europeas.
El uno de mayo, fiesta de Beltane, dedicada al dios Bel, con la naturaleza en todo su esplendor. La celebración será en Tara, centro político de Irlanda, y acudirán losnobles de las cuatro provincias. Justo al ponerse el sol en la víspera, todas las hoguera de la isla se apagan. Es en Tara donde se enciende la primera (con nueve clases de leña traídas por nueve hombres). Vígías situados sobre las colinas circundantes irán encendiendo prograsivamente sus hogueras para transmitir la noticia hasta los lugares más distantes. Los rebaños serán pasados entre lashogueras, al igual que las personas que así lo deseen; todos losmales espirituales quedarán atrapados entre las llamas de Bel.
Finalmente, el Lugnasad, dedicado al dios celta más popular, Lug, del que han quedado muchos patronímicos (Lugo, Lugones, Londres). Aquí nos enteramos de algo tan curioso como desconocido: las bodas tailteanas, consistentes en un compromiso por un año y un día. Al año siguiente, las parejas regresaban para decicir libremente si mantenían definitivamente la relación o lo dejaban. Y una curiosidad más, ese era el único día en que estaba prohibido robar ganado; esa afición celta tenía normalmente más de deporte y de entretenimiento de jóvenes que de delito.
La segunda parte del libro, titulada Triskel, nos introduce en los conceptos relacionados con la religión, la espiritualidad, el
druidismo y demás creencias sobrenaturales. No todo son alegres celebraciones en la bucólica naturaleza, también hay cosas tan aterradoras, desde el punto de vista actual, como el ritual de la triple muerte, o la afición por cortar la cabeza del enemigo antes de que su alma escapase de ella, para así mantenerla atrapada.
Tras una relacción de diosas y diosas de distintos lugares de la Céltica, entra en escena la Aos Dana, la clase artística, compuesta por los miembros que no son guerreros ni campesinos ni artesanos: básicamente druidas, bardos y brehons (jueces), en quienes recaían las funciones de la justicia, la astronomía, la arquitectura, el mantenimiento de la memoria de los pueblo, la música, la poesía, la mágia, los rituales... Una de las anécdotas más sorprendentes de esta parte es que las leyes brehon incluían ciertas normas jurídicas respecto a los gatos.
Cuando el mundo celta se pudo dar por concluido, aun tenemos historias fascinantes de sus sucesores, como ocurrió, y siguiendo en Irlanda, con el cristianismo celta, que se mantuvo independiente de Roma hasta el siglo XII y que en su origen aglutinó los conocimientos druídicos con los cristianos originarios. Gracias a aquellos monjes celtas, fue posible la reconstrucción de la cultura clásica europea, gracias a las bibliotecas que fueron fundando tanto en su isla como en el continente, donde se copiaron los libros que pudieron ser rescatados de la barbarie medieval.
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