A sangre fría fue una innovación en el
periodismo y la literatura, fue uno de los textos que dio inicio a lo que hoy se llama
“El Nuevo
Periodismo”. Las técnicas tradicionales del periodismo combinadas con recursos literarios dio como resultado un género totalmente distinto: la novela no ficcionada.No se trata de una crónica, aunque bien podría ser el hijo de ésta. Va más allá del reportaje, aunque también se vale de varios géneros para conformar la historia: entrevista, crónica, nota. El resultado final es una historia contada a voces, en donde el autor no juzga ni habla, pero está detrás como un titiritero, moviendo los hilos de sus
personajes, contando una historia. “El relato es un auténtico tejido de voces” , dijo Kapuscinsky.En A sangre fría, la construcción de personajes complejos está cuidada hasta el último detalle, no sólo narra un hecho horrífico que fue el de un asesinato múltiple sin motivo, sino que dibuja todo un mundo y una cultura: Estados Unidos en los años sesenta; el mundo de una sociedad conservadora, religiosa y con alto sentido de la moral, y aquellos personajes que no encajan, que desde pequeños son aislados por sus circunstancias; gente con enfermedades mentales quizá, violenta y agresiva pero a la vez profundamente compleja y por lo tanto, humana. El periodista utiliza toda la materia prima posible para dar esta visión profunda: conversaciones, sueños, relatos, testimonios. Es difícil que a Capote se le escape algún detalle. La trama se va alimentando de la riqueza de los personajes y los escenarios, así como de los hechos circundantes.Truman Capote nos heredó una nueva forma de escribir. No basta con reproducir una escueta nota en donde se contesten las preguntas esenciales, no basta con transcribir lo que se dijo en una rueda de prensa, o una que otra entrevista. Lo que hay en A sangre fría -y que otros escritores como Vicente Leñero o… han imitado-, es un complejo tejido de voces, de observaciones y descripciones detallas y bien documentadas, que resultan en una historia bien contada.