El poeta árabe que los cronistas de la época describen como uno de los hombres más sabios e inteligentes de su tiempo, compuso
en la corte valenciana la obra que se comenzó a recitar en el 1095, después de que el Cid entró en la ciudad, que había estado bajo dominio árabe desde el siglo VIII.
Entre los argumentos a favor de su teoría es su contenido: Un poema en donde los cristianos son los malos y los munsulmanes son los buenos, tiene que haber sido escrito por un árabe.