Tral el éxito de su primera novela La Hermandad de la Sabana Santa, Julia Navarro se confirma con La Biblia de Barro como
maestra en la creación de tramas que atrapan al lector desde la primera página. El mundo del arte, la Segunda Guerra Mundial y sobre todo el poder que mueve los hilos del mundo por encima de la política y las creencias son los auténticos protagonistas de esta novela que llevará al lector por la
historia y la intriga hasta un apasionante y sorprendente final.
Los protagonistas son una arqueóloga iraquí nieta de un poderoso hombre con un oscuro pasado, cuatro
ancianos con sed de venganza, traficantes de arte sin escrúpulos, un hombre en la sombra que mueve muchos hilos -El Mentor-, dos asesinos a sueldo y un cura que escuchó una confesión que jamás debió oír... Estos son algunos de los protagonistas de un rompecabezas inquietante que no se resuelve hasta la últmia página.
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Llovía sobre Roma cuando el taxi se detuvo en la plaza de San Pedro. Eran las diez de la mañana.El hombre pagó la carrera y sin esperar el cambio, apretando bajo el brazo un periódico, se acercó con paso muy vivo hasta el primer control en el que rutinariamente se comprobaba si los visitantes entraban en la basílica correctamente vestidos. Nada de pantalones cortos, minifaldas, tops o bermudas. Ya en el interior del templo, el hombre ni siquiera se detuvo ante la Piedad de Miguel Ángel, la única obra de arte que entre las muchas que atesora el Vaticano lograba conmoverle. Dudó unos segundos hasta orientarse y después se dirigió hacia los confesionarios, donde a esa hora sacerdotes de distintos países escuchaban en su lengua materna a fieles llegados de todas partes del mundo. De pie, apoyado en una columna, aguardó impaciente a que otro hombre acabara su confesión. Cuando le vio levantarse, se dirigió hacia el confesionario. Un letrero informaba de que aquel sacerdote ejercía su ministerio en italiano. El sacerdote esbozó una sonrisa al contemplar la figura enjuta de aquel hombre enfundado en un traje de buen corte; tenía el cabello blanco cuidadosamente peinado hacia atrás y el ademán impaciente de quien está acostumbrado a mandar. —Ave María Purísima. Sin pecado concebida. —Padre, me acuso de que voy a matar a un hombre. ¡Que Dios me perdone!... ……………………………………………………………………………………………. Asi comienza la novela de Julia Navarro. Así comienza una historia nueva…