Iona y Glauco, dos jóvenes guapos y ricos que viven en Pompeya, se enamoran uno del otro; pero Arbaces, el tutor de
Iona, ve con malos ojos esta relación que va en contra de lo que había planeado: casarse con la
joven, en cuya educación ha invertido tanto tiempo y enseñanzas; tanto como invirtió en su hermano Apaecides, el joven monje de Isis que acabará renegando de todo lo que Arbaces le ha enseñado y se convertirá al
cristianismo. Arbaces mentirá, conspirará, comprará y utilizará a todo aquel que pueda serle útil para lograr su fin, hará alarde de sus amplios conocimientos de magia, de su conocimiento de la psicología humana y de las leyes romanas que tanto odia hasta ver a Glauco bajo las fauces del león.
Y mientras la trama se desarrolla, se retuerce sobre sí misma, podemos leer un libro muy bien documentado en que tan importante es la historia como la propia ciudad de Pompeya, en el que podemos descubrir cómo eran sus casas, cómo las decoraban, cómo vivían sus habitantes dentro de ellas, las leyes que regían la vida de todos ellos desde aquellos que tenían dinero y lo malgastaban a aquellos que ansiaban comprar su libertad, el nacimiento del cristianismo antes de que se convirtiese en un enemigo de Roma,… todo ello presidido por el Vesubio, por las nubes que hay en sus cumbres y en las nadie parece reparar.