En 1858, Thomas Glover acepta un empleo de mercader en Japón, un país feudal y cerrado, un entorno hostil en el que todo comercio con Occidente ha estado prohibido durante dos siglos; y logra desarrollar, con no poco esfuerzo y respeto, tratando a los japoneses como iguales y aprendiendo de ellos su idioma y sus costumbres, una intensa labor como exportador y empresario hasta llegar a establecer los fundamentos de lo más
tarde se convertirá en la multinacional Mitsubishi.
En esta ópera prima que iba a ser guión cinematográfico, Spence plasma como un solo hombre contribuyó a transformar el Japón medieval en una sociedad industrializada y alcanzó una elevada posición dentro de la cerrada jerarquía
japonesa y también el modo en que el rechazo y la enemistad de los clanes de samurais dificultaron enormemente la
historia de
amor que dicho hombre vivió con una joven japonesa, historia de amor que más tarde inspiraría la ópera “Madame Butterfly” de Puccini.
“La
tierra pura” es una cuidada novela histórica, que atrapa al lector desde la primera hoja y que perdura en la memoria, en la que hay aventuras y valor, amor y compromiso. Una lectura muy recomendable y realmente entretenida.
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