En el Madrid del siglo XVII aparece la figura de Diego Alatriste, más conocido por sus ilustres hazañas en los tercios de
Flandes como el Capitán Alatriste, aún a pesar de no tener en su haber este rango militar. Tal vez no sea el más dadivoso ni honesto o laudable de los héroes, pero desde luego era un valiente gentilhombre, nada dócil ni pusilánime, pero sí el más valiente de los pendencieros espadachines que pisaban esta tierra corrupta, en la que la muerte podía acechar en cualquier rincón oscuro. Vendía su acero al mejor postor y se decía noble seguidor de los designios de su majestad el rey, don Felipe IV.
Contaba con buenas y harto conocidas amistades. El
joven Iñigo Balboa, hijo de Lope Balboa, también amigo de Alatriste y caído en los tercios de Flandes, tras lo cual el capitán se comprometió a cuidar de Iñigo. El joven será su escudero y aprendiz, además de narrar todas sus aventuras junto al capitán. También acompaña al capitán el afamado escritor satírico Don Francisco de Quevedo y Villegas quien, como se ve en el escrito, tan hábil es con la pluma como con el acero, sin olvidar dejar una mano libre para su manejo de la botella, plena del fruto de la vid destilado.
Gran poeta y bullanguero.
Como todo héroe que tercie, tenía grandes enemigos a su altura esperándole en las sombras, tales como el sanguinario y cruel asesino Gualterio Malatesta, o el perverso y ultrajoso inquisidor Fray Emilio Bocanegra, o el traicionero secretario real Luis de Alquezar, que se une a la postura extremista de Bocanegra. No hay que olvidar uno de los más crueles enemigos de esta historia, pero no del capitán Alatriste; en este caso una persona que hace que Iñigo Balboa desee que le sea arrancado el corazón, la sobrina del secretario del rey y menina de la reina: Angélica de Alquezar, capaz de dejar moribundo a nuestro joven héroe sin espada ni arcabuz alguno.
Una excelente ambientación con escenarios tan variopintos como la taberna del turco donde Don Francisco de Quevedo combina sus versos y prosas con los estoques y votos al cielo. O las representaciones teatrales de Lope de Vega que terminaban con la sangre de algunos indeseables corriendo entre las botas del público.
La primera de una serie de novelas que tiene como protagonista al nada locuaz pero intrépido y gentil Diego Alatriste. Gran equipo formado por Arturo y Carlota Pérez Reverte. Padre e hija se unen para escribir una novela con grandes ecos históricos y aventuras sin precedentes.