Considerada ya como un clásico, esta novela compone un fresco apabullante, tanto de personajes como de hechos, en el Brasil
de finales del siglo XIX. La característica pluma ágil de Vargas Llosa se sumerge en la vida de campesinos, canganceiros, políticos y
militares que se ven arrastrados por la
revuelta de desfavorecidos más atípica de la historia. Los rebeldes sebastianistas, llamados así por su apoyo al último monarca que gobernó el Brasil antes de la República y que les libró de la servidumbre, ocupan unas tierras en el mayor latifundio del país, al mando de un iluminado enloquecido y místico. El gobierno, sintiéndose amenazado por los antiguos privilegiados del régimen monárquico, decide aplacar la revuelta con dureza. Y así, en un lugar desértico y dejado de la mano de Dios, militares y parias se batirán a muerte mientras republicanos y conservadores les utilizan para intrigar unos contra otros. Una soberbia novela en la que el escritor peruano hurga, una vez más, en las miserias y maravillas que pueblan el alma humana.