GEORGINA WITKIN: “KIDSTRESS”; Viking Penguin, New York, 1999. (195 páginas)
A través de un novedoso sistema de medición
diseñado por ella en la WWW, Witkin lanza un cuestionario para determinar los parámetros del stress en niños. Preguntas hechas en forma anónima e independiente a padres y a hijos, cuyas
respuestas ella compara entre sí y con las respuestas obtenidas en una población similar pero sin computadora. Con este método le fue posible trabajar sobre un inventario de ochocientos registros de niños entre nueve y doce años.
La finalidad del trabajo consiste en confrontar lo que los padres creen que produce stress en sus chicos y lo que los chicos mismos informan, a fin de suspender creencias equivocadas, mitos y prejuicios que pueden interferir en el adecuado manejo del problema. Si bien la autora da a conocer algunos datos muy interesantes, ofrece otros que no lo son tanto.
Obviamente se trata acá de una prueba piloto con conclusiones bastante inciertas y no demasiado elaboradas. Parte de la premisa de que los chicos hoy sufren más stress que las generaciones anteriores debido a la violencia, los medios, la exigencia
escolar, la presencia del HIV etc. pero todavía está por estudiarse cuánto de esto es realmente tan así y cuánto se debe a los diseños de investigación accesibles en los tiempos que corren y desconocida en los tiempos que fueron. Esto ella no lo aborda.
Tampoco parecen ser tan radicalmente diferentes las respuestas entre padres e hijos. Sí, hay diferencias en el ranking, como por ejemplo que los padres suponen que la mayor causa de preocupación de los chicos es la relación con sus pares, el ser queridos y aceptados por ellos, cuando en realidad parece ser que el rendimiento escolar, contrariamente a lo supuesto, figura primero en la escala. También la gran preocupación por el estado de la salud de los padres y del medio ambiente parecen ser una sorpresa.
Pero cuando se trata de qué hacer con esta novedosa información, Witkin no ofrece demasiadas ideas y así es que parte del libro se va transformando en una saludable guía para que padres atiendan mejor a sus hijos. Buena, pero no original. Cómo hacer para acompañarlos, tranquilizarlos, comprenderlos, disminuir la exposición a la influencia mediática nociva, etc. En fin, una guía más que no se distingue demasiado de las tantas que circulan.