Acerca de: “LE DIJE ADIÓS A LAS CITAS AMOROSAS”, de Joshua Harris.
Este libro, de 1997 (cuando el autor, un líder de
jóvenes cristianos norteamericano, aun no se había casado) se ha convertido en un “clásico” entre la juventud cristiana sobre el cuidado que es prudente tener frente al
noviazgo y las citas.
Llama la atención la frescura del libro, desde su mismo prefacio, escrito por Rebecca St. James, de diecinueve años, y amiga del autor. Luego Joshua Haris nos plantea el noviazgo como la lectura de un libro: hay que dedicarle tiempo y atención; nos lleva por valles y cimas emocionales, pero existe un tiempo y una forma adecuada para cada cosa, como nos lo enseña claramente el libro de Eclesiastés. No considera el autor que el noviazgo sea pecado como algunos sectores cristianos “radicales” podrían pensar, ni mucho menos que el verse involucrado en él implique el no pasar, sabiamente, ciertos tiempos a solas con la respectiva pareja. Harris se muestra en desacuerdo con llevar un estilo de vida basado “en las citas”, pues ello implica “estar curioseando y curioseando por el mercado sin la intención de comprar”. Es mejor la espera responsable, pura, por una verdadera pareja que se conozca ampliamente como persona, en diferentes ámbitos, a quien podamos reconocer por su valor intrínseco espiritual y moral junto al atractivo físico.
De todo lo que trata este muy ameno y práctico libro es de la sabiduría con que deberíamos manejar nuestras
relaciones amorosas, enfocándonos en un amor prudente que complemente la cabeza y el corazón y que no se deje llevar tan sólo por los instintos. Enfoca claramente la importancia del compromiso voluntariamente adquirido y retoma una distinción muy valiosa planteada hace tiempo por C.S. Lewis (autor de “Las Crónicas de Narnia”, amigo de J.R.R Tolkien y uno de los más brillantes apólogos del Cristianismo de todos los tiempos): “los amantes se miran cara a cara, el uno al otro, los amigos miran juntos hacia un horizonte común”. Con base en esta sencilla afirmación nos aconseja desarrollar amistades con metas comunes que nos permitan conocernos unos a otros como somos en realidad, pues, cuando le damos la primacía a la atracción física y química, el conocimiento se confunde con la seducción y ésta con el erotismo. Del mismo modo, nuestras relaciones amorosas no deberían aislarnos de nuestras otras relaciones vitales: amigos y familia, como suele ocurrir tan a menudo: las parejas terminan siendo dos planetas que gravitan el uno alrededor del otro, sin referencia a un sistema mayor. Tampoco debemos olvidar que los noviazgos y las citas no deben apartarnos de nuestra responsabilidad principal en la juventud que es prepararnos para el futuro: desarrollando nuestras habilidades, capacitándonos y creando toda clase de relaciones significativas de servicio a los demás.
No deje de leer este libro en su totalidad, sobre todo aquellos capítulos que le dan consejos muy concretos para manejar el tiempo en el que Dios nos está preparando para servirlo, ya sea como solteros o dentro del marco de una familia : “Cinco cambios de actitud que ayudan a evitar las citas que no son saludables”, “Cuatro pasos importantes para llegar al plan de Dios”, y “El romance guiado por principios”, entre otros.
Para terminar quiero que el lector o la lectora de este artículo se quede con una frase sencilla pero magistral, que da título a uno de los capítulos del libro, para que la medite y la aplique en todos los campos de su vida:
“HACER LO BUENO EN EL MOMENTO EQUIVOCADO, ES MALO”.
Deseando que Dios nos permita a cada uno hacer lo bueno, en el momento justo y de la mejor manera, espero que puedan todos y todas leer este valioso libro y recibir las bendiciones de vivir cada vez más una vida conforme a los propósitos de nuestro creador.