A pesar que todo terapeuta siempre intenta salvar los matrimonios debemos aceptar que el
divorcio existe y, aunque no lo
queramos, se presenta con mas frecuencia de lo imaginable en la vida de muchas personas y, en esos casos, no queda otro camino que ayudarlas en este dificil trance.
Entre vivir un divorcio pleno de conflictos o
divorciarse amigablemente, no hay duda, es mejor lo ultimo porque de esta manera todos salen ganando. En lugar de convertir el divorcio en un infierno, es mejor pasar el trago amargo con altura e inteligencia. Para ello, habra que tener en cuenta estos tres factores:
-- Una vez que se han agotado todos los medios de reconciliacion y uno de ellos quiere divorciarse, hay que
procurar dar ese paso lo mas rapido posible, no alargar las cosas, y aceptar que con el tiempo habra que comenzar una nueva vida.
-- Nunca manipulen a los hijos, ni hacerles saber que el padre (o la madre) es el malo. Deje a los niños fuera de la mesa de discusion.
-- Finalmente, hay que procurar ser generoso al maximo, no pelear por dinero, ni discutir por bienes. Lo general es que, a cada miembro, le toca el 50% de los bienes y debemos respetarlo.