Una mañana de marzo , la bondadosa maestra de primeras letras (buenos dias señorita Estaurofilia ) , que vivia en la mas
proxima vecindad , llamo a la puerta de calle . Yo esperaba con nerviosa zozobra mi estreno de escolar .Al oir el llamador , el corazon me dio un salto .El padre y la madre me acompañaron hasta el umbral con sus ultimos consejos y recomendaciones ,tal como en una paguina de DE AMICIS . La madre me beso cien veces y el padre no supo ocultar que se conmovia .La señorita me dio la mano y tomamos juntos el camino de las quintas . Mirenme bien ,que ya me voy ,con la pizarra bajo el brazo , con la cartera vademecum a la espalda , a manera de mochila , y el lapiz de manteca boyando entre las bolitas de cristal ,en el abultado bolsillo de la blusa .Tomamos el camino de las quintas luego doblamos a la derecha y enderezando despues por 9 de julio penetramos de la mano siempre a una casa con jardin frontero por donde discurrian los pequeñitos alumnos.El tiempo se me iba en padecer la nostalgia de mis juegos y apenas me consolaba pensar que con los años entraria yo tambien en el colegio nacional .